29 de abril 2005 - 00:00

Raro: diputados se rebelan porque quieren sesionar

Horacio Pernasetti
Horacio Pernasetti
La oposición comenzó a denunciar ayer la peligrosa inmovilidad en que se sumió la Cámara de Diputados desde hace dos semanas, sin pronóstico de solución. Para los radicales, macristas, aristas y la izquierda, el problema no es sólo la falta de sesiones -hecho que puede darse por disputas políticas o por retacear el quórum al oponerse a proyectos del gobierno-, sino algo mucho peor: ni siquiera las comisiones están funcionando en tiempo y forma.

Las protestas dejaron ya el tono de barricada para pasar al de denuncia institucional por la falta de funcionamiento del Parlamento.

Y las quejas tienen más músicade fondo. El propio peronismo reconoció la semana pasada la posibilidad de espaciar las sesiones y, por primera vez, comenzar a reunirse sólo cada 15 días.

No es que Diputados indefectiblemente sesione todas las semanas -todo lo contrario-, pero se consideró riesgoso en la oposición ya que si se agendan dos sesiones por mes, finalmente se terminará sin funcionar. Impactó también el pobrísimo trabajo que se detecta en algunas comisiones -verdadero corazón del funcionamiento del Congreso- y el poco nivel de consenso que se logra entre las fuerzas, lo que deriva en sesiones cada vez más complicadas y menos efectivas.

El bloque de Compromiso para el Cambio le envió ayer una carta al presidente de la C á m a r a , Eduardo Oscar Camaño, pidiendo expresamente que «se arbitren todas las medidas reglamentarias necesarias, a fin de que se regularicen, hasta la finalización del actual período, tanto las sesiones ordinarias como el normal funcionamiento de las comisiones».

• Preocupación

Jorge Vanossi razonó que «si el estado de derecho exige que sus poderes funcionen en plenitud, con mayor razón el Parlamento, que institucionalmente en las democracias es la voz del pueblo, no sólo para legislar, sino para controlar y, eventualmente, hacer efectivos los mecanismos de responsabilidad».

Es cierto que es difícil hoy imaginar a algunos legisladores como estrategas de los mecanismos de control del Estado, sobre todo porque el oficialismo en general sólo se preocupa últimamente en controlar que los proyectos enviados por el gobierno sean votados tal como ingresaron por mesa de entradas, pero la abulia legislativa es tal que la protesta comenzó a tener sentido.

Desde el radicalismo, los gritos no son menores.
«¿Cómo está el Congreso?», le preguntóeste diario al radical Horacio Pernasetti: «Está para la miércoles. Está más preocupado en la campaña de Cristina que lo que pasa en el país. Parece que no hubiera crisis energética, que no hiciera falta sancionar ninguna ley».

La UCR también denuncia fallas graves en las reuniones de los diputados: «Las comisiones están funcionando mal. No sesiona prácticamente ninguna. Y tenemos nuestras preocupaciones. Repito, sobre todo la crisis energética», protestó Pernasetti.

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