El film «Deuda», de Jorge Lanata, tuvo la mayor promoción previa a estreno del cine nacional en años. Reportajes en revistas, afiches en vía pública, avisos en gráfica (hasta en Ambito Financiero), spots en televisión, el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, el «piqueblando» Luis D'Elía, legisladores desde Rodolfo Terragno hasta «Juampi» y Mario Cafiero, y muchos funcionarios más al estreno... Con todo eso, el film en la primera semana -que inclusive tenía un feriado este lunes que favorece la concurrencia-logró apenas 8.000 espectadores, pese a proyectarse en 15 salas de Buenos Aires. Un desastre de interés público en una película que, si no fuera por la insólita distribución de Disney, y por leyes que imponen exhibición obligatoria de películas nacionales, no soportaría una segunda semana de permanencia.
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Esta realidad, con el film corrobora que, aunque en televisión las figuras, en su gran mayoría, alardean de ser «progres», más agrandadas por ser ahora gobierno, la izquierda neta que incluye la «ultra» nunca superó -ni hoy supera- en la sociedad argentina 10% o 12% de la población, como se reflejó en cada uno de los comicios libres que hubo. Jorge Lanata es un buen periodista -sobre todo, de gráfica, escribiendo-, pero cayó en autoidolatrismo, alentado por colegas de poca cabeza que le adjudicaron más de lo que da y para lo que sirve. En televisión nunca superó 6,5 puntos de rating; el diario que fundó, «Página/12», nunca vendió más de 19.000 ejemplares, y hoy está en 9.000 (días sin CD o libros), y la revista «Veintitrés» que inventó dio tanta pérdida que debió entregarla a cambio de la deuda contraída. Y sigue dando pérdida, pese a todo el dinero del gobierno en medios «progres». ¿Sobre qué base pensaron que este film arrasaría con un tema trillado, para colmo mal argumentado y con serias omisiones? Informate más
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