Recelo contra Macri unió al oficialismo

Política

Con la excusa de un desagravio a Roberto Digón, funcionarios y legisladores kirchneristas se entregaron a una comida ayer al mediodía con brindis antimacrista, entre fanáticos futboleros y apegados a las temporadas electorales. Otros, no tan oficialistas, participaron de la tenida también, como Antonio Cafiero, que dijo unas palabras para dar paso a las copas.

Digón había denunciado a Mauricio Macri por un supuesto irregular manejo en la venta de entradas de Boca hace más de un año, una triangulación -decía- con el Museo de Boca que, argumentan, sería una sociedad anónima presuntamente del empresario.

La Justicia falló a favor de Macri, y éste, aparentemente inició un expediente contra el socio Digón y terminó considerándolo persona no grata en el club. Le impidió la entrada, y eso fue considerado todo un agravio en las huestes kirchneristas, tengan o no camiseta del mismo color.

Este polémico ex diputado y sindicalista del tabaco ha transitado todas las veredas políticas. Hoy se abriga en el oficialismo, pese a que en su momento militó junto a Macri para la primera presidencia de Boca. Se opuso sin suerte en la Justicia a la reelección del empresario.

  • Presentes

    Alberto Fernández estuvo presente en la comida con algunos ministros como Alberto Iribarne y Carlos Tomada; hasta estuvo el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, a quien muchos ven como el candidato contra Macri en la competencia porteña del año que viene, para suceder a Jorge Telerman.

    Empezaron con canapés de salmón y palta mientras Digón se abrazaba saludando a los comensales, como Carlos Kunkel, Graciela Ocaña, el sindicalista Víctor Santa María, los legisladores porteños Juan Manuel Olmos y Alberto Pérez (del unipersonal bloque sciolista de la Legislatura porteña) y alguna tropa de «Pepe» Albistur (secretario de Medios) -también almorzó- como Víctor Laplace y la cantante Adriana Varela, que se mezclaban entre Hugo Curto, Felipe Solá y, entre otros, Carlos Bianchi, dueño del restorán «Bond» de la recova de Posadas, donde se hizo el almuerzo.

    Fernández, que no es de Boca -se sabe, es de Argentinos Juniors-, casi como para justificar haberse sumado al curioso homenaje, entretuvo haciendo la cuenta de cuántos jugadores, como Juan Román Riquelme, salieron de su club y ahora juegan en Boca.

    En realidad, nadie podía ocultar que se trataba de un almuerzo antimacrista, pero no por la presidencia del diputado en Boca, sino por su posible ascenso al gobierno de la Capital Federal tras la destitución de Aníbal Ibarra por el caso Cromañón.

    Desde una mesa aparte festejaba las escenas el ex macrista Juan Pablo Schiavi, director de un ente de control porteño, a quien no todos terminan de considerar del oficialismo puro, pero no pueden negarle el pasaporte peronista y también de Boca.

    Cafiero dijo que era una locuraque en una actividad como el fútbol se discriminara, y menos en Boca, a Digón. El homenajeado, en cambio, fue más duro y dijo que Macri «se cree que es el dueño del club y hace lo que quiere, es el modelo autoritario, por eso me echó».
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