Recelo contra Macri unió al oficialismo
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Alberto Fernández
Empezaron con canapés de salmón y palta mientras Digón se abrazaba saludando a los comensales, como Carlos Kunkel, Graciela Ocaña, el sindicalista Víctor Santa María, los legisladores porteños Juan Manuel Olmos y Alberto Pérez (del unipersonal bloque sciolista de la Legislatura porteña) y alguna tropa de «Pepe» Albistur (secretario de Medios) -también almorzó- como Víctor Laplace y la cantante Adriana Varela, que se mezclaban entre Hugo Curto, Felipe Solá y, entre otros, Carlos Bianchi, dueño del restorán «Bond» de la recova de Posadas, donde se hizo el almuerzo.
Fernández, que no es de Boca -se sabe, es de Argentinos Juniors-, casi como para justificar haberse sumado al curioso homenaje, entretuvo haciendo la cuenta de cuántos jugadores, como Juan Román Riquelme, salieron de su club y ahora juegan en Boca.
En realidad, nadie podía ocultar que se trataba de un almuerzo antimacrista, pero no por la presidencia del diputado en Boca, sino por su posible ascenso al gobierno de la Capital Federal tras la destitución de Aníbal Ibarra por el caso Cromañón.
Desde una mesa aparte festejaba las escenas el ex macrista Juan Pablo Schiavi, director de un ente de control porteño, a quien no todos terminan de considerar del oficialismo puro, pero no pueden negarle el pasaporte peronista y también de Boca.
Cafiero dijo que era una locuraque en una actividad como el fútbol se discriminara, y menos en Boca, a Digón. El homenajeado, en cambio, fue más duro y dijo que Macri «se cree que es el dueño del club y hace lo que quiere, es el modelo autoritario, por eso me echó».



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