En una nueva disputa con sus socios políticos, el Frepaso rechazará hoy el proyecto radical de división de la Ciudad en comunas. A cambio, promueve uno que reduce a la mitad la cantidad de cargos que deberían votarse este año en conjunto con la elección de senadores y diputados nacionales.
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Se desatará una nueva pelea en la Alianza de la Capital Federal cuyas relaciones armónicas -tal como las pregonaba Aníbal Ibarra-se mostraron débiles a causa de una tormenta. La puja es por la postergada ley que dividirá a la Ciudad en comunas, las que operarán como unidades administrativas con presupuesto propio, autoridades electas por los vecinos barrio por barrio y cierta autonomía del Gobierno porteño. La UCR desafió a sus socios a votar esa ley, que de acuerdo con la Constitución local debe hacerse como último plazo este año, con urnas incluidas antes del 1 de octubre venidero. Se trata de 112 cargos nuevos a crearse, si se mantiene el proyecto al que tanto el Frepaso como el radicalismo y la oposición le dieron la bendición, y se fracciona la Capital en 16 zonas. En cambio hoy, en la primera discusión barrial sobre el tema, el presidente del bloque Alianza, Ariel Schifrin, ofertará un nuevo proyecto, para sancionar una ley con sólo 8 comunas, lo que reduce el reparto a la mitad. Para Schifrin «es una manera de achicar costos, tanto electorales como operativos, y será mucho más eficiente que dividir en demasiados barrios». Los parámetros constitucionales señalan que cada una de esas comunas debe tener similar cantidad de habitantes y congeniar geografías. El proyecto de 16 zonas se basa en la unificación de las 28 parroquias electorales, respetando los límites de esa división territorial que se utiliza para las votaciones. El nuevo, con el que el ibarrista piensa descolocar a sus socios, suma casi de a cuatro esos distritos.
El Frepaso se viene resistiendo a dar esa batalla este año, porque cree que un cuarto oscuro no es conveniente a catorce meses de la gestión de Ibarra. Sin embargo, luego de fuertes reclamos de la UCR, accedió a tomar la iniciativa y comenzar con debates entre legisladores y vecinos, como el que se hará hoy en la zona del centro de la Ciudad, pero sentenció: «Habrá ley pero no internas». La UCR con mayor presencia de caciques en los barrios pidió, como conclusión de un plenario, que se hagan urnas caseras para definir a los candidatos, pero el Frepaso rechazó tajantemente esa posibilidad, al aceptar que «queremos la ley porque queremos cumplir con la Constitución».
La oposición, que en la Capital representa el bloque Encuentro (cavallistas, belicistas y peronistas), se sumó al pedido del radicalismo con aceptación de proyecto inclusive, lo que daba a la UCR la posibilidad de llevar al recinto la sanción de la norma, que requiere 40 votos, y aprobarla sumando a pequeños bloques contrarios a la Alianza. La UCR reporta 15 de las 25 bancas aliancistas y el cavallismo suma 20 del total de 60 de la Legislatura porteña. Sin embargo, Schifrin se descolgará hoy con un proyecto muy parecido al que en su momento redactó el peronista Jorge Argüello, titular ahora del bloque Encuentro.
Para los radicales, la idea de confrontar con una propuesta nueva es un síntoma de dilatar la decisión. «La determinación es avanzar con la votación de la norma para que esté lista en mayo y en el marco de un seguro consenso con nuestros socios del Frepaso», opinó Cristian Caram, presidente del bloque UCR y uno de los más defensores de las elecciones internas en la Alianza para el reparto de los futuros cargos.
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