Recordación por la AMIA
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Luis Czyzewski (padre de Paola, una de las víctimas del atentado) y Luis Grynwald (AMIA) hablaron frente a un auditorio que incluyó a Alberto Fernández, Nito Artaza, Francisco de Narváez, Miguel Bonasso y Aníbal Ibarra, Aníbal Fernández y Jorge Telerman, entre muchos otros.
Incluso se escucharon silbidos desde los miembros de las «Tnuót» (círculos juveniles) en algún pasaje en que se mencionaban las promesas incumplidas del gobierno nacional.
Las razones de este incipiente divorcio entre la comunidad judía local y la actual administración -que sólo el tiempo dirá si es definitivopodrían ser tres:
Desde Asunción del Paraguay, el presidente Kirchner dijo «descontar la comprensión» de la comunidad judía por su ausencia, pero Sergio Burstein -uno de los más conspicuos integrantes de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado- dijo: «No entendemos por qué no va a venir al acto. ¿Qué hay más importante que eso? ¿Qué podía haber tan importante que no se pudiera postergar unas horas?».
Incluso hubo momentos de inocultada incomodidad, como cuando el jefe de Gabinete, Alberto Fernández -seguramente distraído-, acompañó el aplauso para Czyzewski cuando exigió la ruptura de relaciones con Irán, algo que no está en sus planes.
La ausencia de Kirchner estaba prevista, pero no las de su esposa, Cristina Fernández, y el vicepresidente, Daniel Scioli, que a último momento decidieron no asistir (ver aparte).
Tanto Czyzewski como Luis Grynwald, presidente de la AMIA, exigieron la ruptura de relaciones con Teherán aduciendo que el régimen iraní es el principal sostén económico, militar e ideológico del grupo terrorista Hizbollah, al que se sindica como autor material del ataque del 18 de julio de 1994.
«Existen sobradas pruebas que señalan inequívocamente la responsabilidad de Irán como ideólogo del atentado y a ex funcionarios de su gobierno y miembros de Hizbollah como ejecutores del ataque», reclamó Grynwald, muy aplaudido.
Por su parte, Czyzewski enfatizó que «no existe terrorismo bueno y terrorismo malo, según sea a quién ataca. Todos son asesinos. Y calificó a Hizbollah como «una organización terrorista disfrazada de partido político. Eso también debe entenderlo el gobierno argentino en forma inmediata, si todavía no lo hizo».
Como todos los años, el acto se inició con el sonido de una sirena durante un minuto, tras lo cual se leyeron los nombres de las 85 víctimas fatales. Por el gobierno -además del jefe de Gabinete- se vio a los ministros Aníbal Fernández (Interior) y Daniel Filmus (Educación); al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y al de Cultura, José Nun. También estuvieron el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman; los diputados Francisco de Narváez y Miguel Bonasso; Patricia Bullrich; el embajador de Israel, Rafael Eldad, y el radical Nito Artaza.




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