5 de diciembre 2001 - 00:00

Recorte: PJ asume Diputados con 2.000 contratados menos

El desembarco del peronismo en la conducción de Diputados traerá cambios también en el personal. Gracias a un acuerdo de transición entre Rafael Pascual y Eduardo Camaño, ya se redactaron, a la fecha, 2.000 telegramas de cancelación de los contratos de personal temporario. Esto sucede siempre que se renueva la Cámara, pero esta vez se prefirió primero despedir al personal y luego renegociar el reingreso de algunos. Camaño también está dispuesto a cancelar la mayoría de concesiones de servicios.

La Cámara de Diputados no será la misma desde el 10 de diciembre, no sólo porque cambian la mitad de los legisladores, sino también porque habrá renovación en el restorán, seguridad y hasta en el quiosco de cigarrillos. Desde el comienzo, el control del PJ comenzará con dos mil empleados menos.

Ayer, en un despacho de la Presidencia de Diputados, se acumulaban 1.400 telegramas por enviar para rescindir contratos al personal temporario, que se suman a los 600 ya enviados y que correspondieron a cesantías a personal que había ingresado antes de las elecciones, según dicen en el peronismo. Esta práctica es habitual cada vez que termina el mandato de diputados, y con ellos, se van algunos de sus empleados. La diferencia, esta vez, es que no se realizó un análisis previo de quiénes quedarán trabajando en el Congreso o a quiénes se les debe renovar el contrato. Es decir, una negociación entre los legisladores sobre quién es padrino de quién. Por eso, todos afuera, y después del 10 de diciembre se volverá a negociar el ingreso de personal en la Cámara. Por lo menos, hasta que los nuevos diputados comiencen a tomar a su tropa nueva, aunque se sabe que habrá menos presupuesto para 2002.

Esta política de tierra arrasada, en realidad, no fue producto de la casualidad. Un acuerdo entre Rafael Pascual y Eduardo Camaño, presidentes saliente y entrante de la Cámara, permitió eliminar virtualmente la planta temporaria de empleados.

• Acuerdo

Para Camaño, la situación es cómoda, ya que no deberá tomar la decisión de despedir personal que vence con el mandato de los diputados anteriores y, de esa forma, no pagará el costo político.

Por lo pronto, el acuerdo entre Pascual y Camaño también incluye la redistribución en la Cámara de algunos colaboradores del actual presidente de Diputados en la recientemente creada Dirección de Higiene y Seguridad del Trabajo. Esa dirección, con dos departamentos y dos divisiones, tiene suficiente espacio para acoger a los secretarios y subsecretarios que actúan hoy en la Presidencia.

Pero el favor de
Pascual a la nueva administración peronista no incluye otras decisiones que ya habría tomado Camaño. Como en las guerras más cruentas, esta vez tampoco habrá prisioneros. La nueva administración peronista está dispuesta a cancelar todos los servicios contratados por Rafael Pascual e, incluso, algunos heredados de Alberto Pierri.

Por ejemplo, se rescindirá la polémica concesión del comedor ubicado en el quinto piso del anexo, que nunca termina de cumplir con el paladar de los legisladores, sobre todo la mesa de fiambres y ensaladas que, por repetitiva, ya no es de su gusto.

Camaño también está decidido a modificar el nuevo sistema de control de entrada y salida de empleados con tarjeta magnética. Existe consenso en que no ha servido para controlar nada.
Cada empleado tiene una tarjeta magnética que habilita un molinete en la entrada, pero siempre existe un policía parado al lado con una tarjeta universal que le habilita el ingreso en cualquiera. Por esta razón, es imposible controlar el presentismo por ese método. Sólo provocó dolores de cabeza, e incluso un abogado presentó una demanda contra el Congreso por destruir patrimonio histórico en las obras de instalación de los famosos molinetes.

No se renovarán los contratos para operar las máquinas de café que hay en los pasillos del edificio anexo y el Palacio.
Más allá del fallo unánime de los legisladores -dicen que el café sale frío-, la nueva administración, que estará para temas administrativos en manos de Guido Freites, quiere negociar un contrato integral.

Podría resultar injusto el caso del quiosco ubicado en la planta baja. Camaño habría decidido finalizar la concesión, a pesar de que se mantiene abierto hasta cualquier hora de la madrugada durante los días de sesiones.

Por lo tanto, el peronismo quiere tomar la Cámara de Diputados vacía y poder establecer de cero la mayoría de los servicios, en especial, el mantenimiento de los ascensores que nunca pudo solucionarse. De hecho, ayer estaban parados los cuatro ascensores de legisladores del anexo y dos del Palacio. El miedo de los empleados a viajar por ese medio persiste, no así la adversión que tenían a las cucarachas que habitaban los pasillos que, en buena parte, han desaparecido.

A
Camaño le queda por resolver el problema generado con el puesto de diarios de la esquina del Congreso. Con ese proveedor se había generado una deuda que provocó el corte del servicio de tres diarios por día a cada legislador y que fue reducido a uno. Pero los $ 600.000 de la cuenta todavía no fueron solucionados.

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