El Frepaso seguirá este jueves con la despedida en etapas de Carlos Chacho Alvarez. La mesa nacional del Frente Grande no pudo designar el viernes pasado a la cúpula colegiada que lo reemplazará, a causa de la pulseada entre el círculo áulico del chachismo (el porteño Darío Alessandro y los bonaerenses Rodolfo Rodil y Juan Pablo Cafiero) y los delegados del interior que quieren reducir a la mínima expresión la presencia de sus rivales. Los «federales» viven quejándose de la «macrocefalia» de Buenos Aires, e intentarán torcer esta situación cuando se elijan autoridades.
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El viernes a última hora, se abrió un nuevo flanco entre las partes en pugna luego de que, tras fracasar el plenario de la semana pasada y de haberse retirado la mayoría de los participantes, una docena de caciques aprobó en la Casa del Frente la intervención del partido en Mendoza.
La única que votó en contra fue la diputada Cristina Zuccardi, esposa de Alberto Flamarique, jefa del distrito y precandidata a senadora nacional en los comicios internos previstos para el domingo que viene. Zuccardi denunció que «quieren armar las listas del Frepaso desde la Capital Federal».
La embestida contra la señora de Flamarique no logró materializarla el propio Chacho, que había imaginado una suerte de «vendetta». En los últimos meses, apenas nominó como veedor electoral al tucumano José Vitar, que ahora quedó a cargo de la intervención promovida por Juan Ignacio González Gaviola, vicegobernador mendocino.
La falta de un primus inter pares que pueda asumir la herencia de Chacho se transformó en otro punto conflictivo, que obliga a conciliar posiciones que, todavía, parecen distantes. Graciela Fernández Meijide pudo haber sido una figura de recambio. Antes de su derrota en la pelea por la gobernación bonaerense, había llegado a opacar la figura misma de Alvarez. Luego, vino la caída libre.
El intendente de Cipoletti, Río Negro, Julio Arriaga, lanzó una alternativa que sonó increíble en un hombre del interior. Propuso a un porteño, Aníbal Ibarra, para liderar el nuevo Frepaso, siempre secundado por una mesa de consenso.
Ibarra está muy bien visto por muchos caudillos provinciales. No sólo porque aparece crítico del entorno del chachismo, sino también porque tiene a su cargo la función ejecutiva más importante a nivel partidario. Juega en su contra, precisamente, que no se reporta en Varela-Varelita y mantiene una actitud independiente.
Para la colegiación, siguen los mismos nombres en danza. Además de Ibarra,Alessandro, Cafiero y el neuquino Oscar Massei, se acoplaron Arriaga, el intendente de Avellaneda; Oscar Laborde; Rodolfo Rodil o Vitar; y el pampeano Pablo Fernández.
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