Muchos creen que es costumbre, modestia o tal vez superstición. Lo cierto es que Jorge Telerman, desde que supo que quedaba para completar el mandato de Aníbal Ibarra, sigue trabajando en su despacho de vicejefe porteño, en el segundo piso del palacio de Bolívar 1.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin embargo, la razón por la cual el jefe de Gobierno -con mandato hasta diciembre de 2007- retrasa cambiarse de despacho es porque ha encarado una remodelación importante en el primer piso del edificio municipal, donde están las oficinas del mandatario porteño.
No sólo pintura y retoques se hacen en el despacho del intendente, sino que las refacciones abarcan los pasillos y el Salón Blanco que se utiliza para actos y presentaciones. Todo un estreno, que acelera Telerman mientras termina de firmar decretos con cientos de designaciones en cargos de subsecretarios y directores generales.
Dejá tu comentario