El miércoles por la noche, José María Díaz Bancalari volvió a la Casa Rosada, por primera vez luego de haber aceptado ser candidato a senador junto con Chiche Duhalde, como derivación de la ruptura en el peronismo, entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. El titular del PJ bonaerense estuvo reunido con Kirchner y con Alberto Fernández. La presencia de Bancalari habría tenido como objetivo escuchar la postura del gobierno sobre las leyes que necesita en el Congreso. Como se sabe, Kirchner pretende que, antes del recambio de diputados del 10 de diciembre, le aprueben el Presupuesto 2006 y la prórroga de impuestos. Para eso necesita del apoyo de legisladores del duhaldismo. Como este diario lo viene informando, el ex presidente del bloque PJ -de donde fue desplazado luego de anunciar su postulación junto con Chiche- empuja entre los bonaerenses una postura de acompañamiento al gobierno. Ayer cosechó los primeros réditos de esa posición conciliadora: pudo ingresar, como en épocas más felices, en la Casa Rosada, sentarse en el despacho de Alberto F. y reencontrarse con Kirchner y jugar a viejos amigos. «Negro, yo sigo siendo tu amigo, está todo bien y respeto el Peronismo Federal», lo habría saludo el Presidente al bonaerense. Pero, ¿eso fue todo? Las fuentes no revelaron más, pero no es ilógico inferir que Bancalari empezó a arrimarse al calor oficial. En rigor, Kirchner fue condescendiente con el nicoleño al punto que le envió emisarios diciéndole que tenía las puertas abiertas. ¿Empezó, entonces, la rendición incondicional del duhaldismo? Los hechos recientes guardan la respuesta: además de la visita de Bancalari a Kirchner, ayer trascendió con fuerza que otros dirigentes del PJ -como el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto habrían decidido su realineamiento con el Presidente.
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