La renuncia de Carlos Reutemann a la precandidatura presidencial acaparó ayer toda la atención en el Congreso. Hasta se postergaron las negociaciones para conseguir que la UCR dé quórum en la sesión destinada a archivar el juicio a la Corte Suprema. Curiosamente los más desconsolados con la deserción de Reutemann no fueron los santafesinos, sino los duhaldistas. Habían perdido a su candidato presidencial y algunos, como Eduardo Camaño o José María Díaz Bancalari, parecían no entender todavía que un motivo de la renuncia había sido precisamente no encabezar la herencia de Eduardo Duhalde. El menemismo, mientras tanto, celebraba como si hubiera ganado una elección. Frente a los pases internos que ya se insinuaban, Humberto Roggero comenzó a preocuparse por la pérdida de control de la bancada. En el radicalismo, Rofolfo Terragno vio un avance claro de Carlos Menem y llamó a una cruzada en su contra en términos casi religiosos. Pero pidió también no votar a Elisa Carrió. Los cavallistas parecieron haber perdido a un candidato de su propio partido.
La renuncia de Carlos Reutemann a la precandidatura presidencial por el peronismo dejó ayer perplejos a todos en el Congreso. Los diputados duhaldistas no se reponían del duelo. Representantes de Eduardo Duhalde en Diputados, como José María Díaz Bancalari o Eduardo Camaño, se paseaban repitiendo frases como: «Estamos estupefactos» o «Esperábamos otra cosa». El duhaldismo, en cualquiera de sus ramas no había interpretado todavía lo que cualquier legislador venía comentando desde hace semanas: Reutemann jamás aceptaría ser candidato mientras la familia Duhalde lo marcara como su preferido.
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El menemismo, en cambio, se mostraba eufórico en Diputados. De un subloque de 15 miembros, el menor dentro de la bancada del PJ, ayer parecían haber aumentado a más del doble por la cantidad de diputados que se acercaron a saludar, por ejemplo, a Adrián Menem, Alejandra Oviedo y Ricardo Quintela, que recibían adhesiones como en una fiesta de cumpleaños.
El resto de los diputados parecía haber salido de una pesadilla. Humberto Roggero, jefe de la bancada, no quiso ni salir de su despacho. Cercano a José Manuel de la Sota, a Roggero se le hará mucho más complicado manejar el bloque con un menemismo en crecimiento y el resto opuesto a muerte a la candidatura de Carlos Menem.
•Sorpresa
Eduardo Camaño estaba sorprendido como los demás duhaldistas por la decisión de Reutemann. « Cuando desaparece un candidato importante, el resto de los postulantes crece, como va a suceder no sólo con Carlos Menem, sino con Adolfo Rodríguez Saá, Néstor Kirchner o algún otro que se presente», dijo. El presidente de la Cámara fue el claro exponente de lo que pensaba en ese momento la mayoría de los diputados, salvo el menemismo. « Reutemann no era sólo un buen postulante para el PJ, sino que era un candidato importante para los argentinos mirando al año que viene. Es natural el plazo que se tomó porque una decisión de estas características merecía un tiempo y, más allá del disgusto personal producto de que perdimos un hombre, respeto las decisiones que cada uno toma», dijo.
De los santafesinos, sólo el peronista Julio Gutiérrez opinó sobre la decisión de su jefe político: «Creo que es una decisión definitiva. No quiero ponerme en la voluntad de él, pero me dio la impresión como que se sacaba un peso de encima cuando tomó la decisión. Lo vi distendido y no lo había visto de esa forma antes de tomarla», agregó.
Pero no estaba sorprendido por la decisión: «Habiendo conversado con él varias veces, era una hipótesis factible. No cerraba, en su análisis, esa posibilidad. Es lamentable porque había una gran expectativa en gente que lo veía como alternativa importante, como para poder revertir esta situación tan dramática que vivimos, pero él ha considerado en su análisis que no están dadas las condiciones para ser candidato, y nosotros lo respetamos», se lamentó.
« Como estaban las cosas a nivel nacional, él no iba a ser el que dominaba la situación, tenía algunos reparos como el ser utilizado por algunos sectores de la política que hoy están totalmente desprestigiados; usarlo como punta de lanza para después tratar de dificultar la gobernabilidad», terminó.
•Velorio
El duhaldista Díaz Bancalari fue otra expresión más del velorio político que vivía el duhaldismo, creyendo haber perdido «su» candidato, cuando en realidad esa preferencia del gobierno por él había determinado la decisión de Reutemann. « El escenario político perdió un candidato interesante. Es una lástima, es una persona que tiene un caudal de imagen positiva que es difícil de encontrar. Con semejante `handicap` de imagen positiva, podía ganar las internas justicialistas y llevar muy bien la elección general», dijo.
« Ahora van a comenzar a surgir otros candidatos o a potenciarse algunos de los que ya estaban. Hay que barajar y dar de nuevo», advirtió. En relación con Menem el duhaldista criticó: «Son sabidos su proyecto dolarizador y su idea económica que quedó muy clara en su gestión de gobierno.»
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