"Me enorgullece, claro, pero no es el momento de hablar de candidaturas". Así hablaba Alberto Kohan ayer ante el diario «La mañana del Sur» de Neuquén, abriendo la compuerta para decir que sí es el momento de hablar de candidaturas. Casi de urgencia, además, ya que las obligaciones calendarias en la provincia de Buenos Aires fuerzan a presentar listas el 28 de febrero. Y para entonces, aunque sea sorpresa para muchos este anuncio, Kohan también se postulará como candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires. Como representante del menemismo, por supuesto.
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Todo indica que el lanzamiento se producirá el próximo 8 de febrero, en un acto político en Monte y con algunos aliados del distrito: el ex senador Alberto Oliva (hombre que fue de Luis Barrionuevo), Marcela Durrieu, Blanco y algunos intendentes como el de Punta Indio. Esta maniobra de Kohan producirá un revuelo en el peronismo no duhaldista (¿qué dirá Luis Patti a quien Carlos Menem había bendecido?, ¿se repondrá Alberto Pierri en La Angostura desde donde vuelve el lunes próximo?) y, además, advierte sobre un cambio de conducta en este cola-borador el ex presidente: nunca se presentó a cargos electivos, siempre vivió a la vera de la lapicera de Menem y si ahora, como se afirma, ninguno de sus ex funcionarios volverá al gobierno en el caso de que el riojano regrese al poder, busca su propia inserción por vía comicial.
Tomó cuerpo esta candidatura el último fin de semana -aunque se urdía desde hace tiempocuando Pierri, coordinador de la campaña del riojano en el territorio bonaerense, junto a Fernando Galmarini en el Hotel Presidente le preguntaron a Menem y a Juan Carlos Romero sobre la necesidad de presentar listas en Buenos Aires el 28 de febrero (imposición que tal vez se suspenda por lo poco democrática pero que supone 134 propuestas apremiantes ya que deben incluirse intendentes, concejales, diputados, senadores y, por supuesto, gobernador). Fue amable el diálogo, también trató otros temas, como por ejemplo la necesidad de ir por afuera del PJ en la provincia ya que los padrones truchos de Duhalde eran inviolables. Entonces, Galmarini lanzó el nombre de Pierri como eventual candidato a la gobernación y Menem dijo que hablaran con Romero sobre estas instancias mientras él viajaba a Chile y Miami.
• Confesión
Al día siguiente, en un acto en Las Heras movilizado por Pierri con presencia de gente de Kohan, la postulación de éste ya se hizo evidente (al menos, para sus potenciales rivales en la interna). Romero, ya apretado por Pierri, confesó que a él le parecía bien la idea de éste como aspirante a la gobernación, pero que él no podía impedir que se presentaran otros competidores. Allí Pierri -últimamente halagado por Duhalde como un brillante estratega bonaerense-advirtió que no habría bendición personal para él, quizás para ninguno. No estaba en sus planes: hombre de negocios, en política siempre le gustó conocer previamente los pliegos de la licitación. Y se fue a su chalet de La Angostura.
Ahora empezará la pugna. Unos, tal vez acusando a Pierri de agente doble (trabaja para Duhalde y Menem simultáneamente) o de haber postergado menemistas por impresentables y al mismo tiempo no haber armado una estructura en la provincia. O, los de su sector, quejosos porque a Kohan no lo conocen en la provincia (siempre se lo reputó de Santa Fe, donde alguna vez soñó con la senaduría) y él mismo apenas si ha recorrido parte de su barrio en San Isidro. Por no mencionar a los dirigentes sueltos, tipo Roberto Fernández o Alberto Lestelle, quienes aún carecen de definición.
Esta precipitada crisis la generó Duhalde -vía Felipe Solá- al determinar la presentación de listas con demasiada anticipación. Si persiste el proyecto, el menemismo se va a revolver en el ámbito bonaerense ya que Patti queda descolocado, Pierri no se sabe qué actitud asumirá y muchos se preguntan si en rigor Kohan no es un candidato tapón. Es decir, alguien de confianza que luego se puede bajar sin prejuicios cuando Menem gane y desee negociar con otro candidato con más posibilidades. Caso Aldo Rico, a quien también asedia José Pepe Pampuro para que se pase al duhaldismo. La fiesta está por empezar en un territorio donde Menem deliberadamente nunca quiso intervenir.
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