Ridiculeces en cascada
Ridiculeces en cascada: creer que se hace política volcando un camión frente a la casa de los Kirchner en Río Gallegos (el chofer desquiciado que lo conducía); creer que se trataba de un activista a lo Al-Qaeda, pero manejado por los radicales (el ministro Aníbal Fernández hizo la acusación); creer que el contraataque sirve para ganar los votos (los radicales que denunciarán hoy persecución del oficialismo atribuyéndole actos de violencia). Todo vale en campaña, hasta las ridiculeces.
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El camión
que
protagonizó
un «atentado
» ayer
contra la
residencia
privada de
Néstor
Kirchner en
Río Gallegos.
Por el
hecho, el
conductor
del vehículo,
un
chileno
nacionalizado
argentino,
se
encuentra
detenido.
En el complot, entonces, pasaron a militar «locales y los importados que motivaron que hoy tengamos heridos que lamentar... y todos aquellos políticos que creyeron que de esta manera podían hacer oposición al Presidente», según sentenció el ministro del Interior. Sin dar nombres mencionó al intendente radical de Río Gallegos, Héctor Roquel, y al senador por la UCR, Alfredo Martínez, ambos desde ayer conspiradores.
«La verdad es que éste es un muchacho al que se le salió la chaveta», dijo ayer el radical Martínez no sobre Aníbal Fernández, sino sobre Mansilla Alarcón, el fallido homicida. «Hizo un recorrido a lo loco, donde gracias a Dios no mató a nadie; si hubiera querido hacer un atentado, habría ido mas despacio», explicaba anoche el senador. «Además, se subió mientras estaban descargando el camión; este hecho no podía estar planificado jamás».
El hecho permitió, de todas formas, conocer algunas intimidades de la vida diaria de los santacruceños. Por ejemplo, que el camión que corría a toda marcha con el intento de incrustarse en la casa de los Kirchner pasó, 100 metros antes de llegar, por uno de los puestos de Gendarmería que rodean esa residencia, una custodia que el oficialismo desmintió cuando las marchas de protesta en la ciudad enfilabanen esa dirección. Se duda, además, sobre si el agresor poseía un dato que todo galleguense conoce: Kirchner y su familia no habitan esa casa desde hace meses. El Presidente y Cristina Fernández ordenaron retirar de allí muebles y hasta se da por cerrada una operación de venta de la residencia -según algunos afirman- al consulado chileno. Mal informado, entonces, estaría el magnicida.
«En la casa no hay nadie», decían ayer en Río Gallegos mientras Aníbal Fernández decía por radio que la madre y la hija del Presidente normalmente están allí.
De acuerdo con los protocolos de seguridad presidenciales, Kirchner no podrá, entonces, circular más con libertad por las calles de Río Gallegos, aunque se solucione el conflicto docente.
En realidad, el Presidente había dejado ya de visitar su ciudad natal y, por lo tanto, su residencia allí, por las protestas y la conmoción social que vive la provincia, especialmente como consecuencia del conflicto docente. Hace tiempo que desaparecieron las fotos oficiales en que se lo veía con amigos en los cafés de Río Gallegos durante los fines de semana que abandonaba Olivos. Pero al reconocer ayer oficialmente el gobierno el raid de un camión que terminó volcando en la vereda de esa vivienda en la capital de Santa Cruz, se pone en evidencia que la seguridad del Presidente queda ya seriamente comprometida allí.
Aquí, en Buenos Aires, el tema despegó con mas ímpetu aún que en Santa Cruz. Un grupo de intendentes encabezados por Julio Pereyra repudió el intento de atentar contra la casa del Presidente. Alberto Descalzo, Osvaldo Amieiro, Raúl Othacehé y Andrés Arregui dijeron: «Este es un atentado a todo el pueblo argentino; es un hecho aislado, pero peligroso para la sociedad». «Ante el intento de atentado a la residencia particular del señor presidente de la Nación, cabe sólo manifestar el repudio y la preocupación por este hecho de violencia», dijo el mendocino Julio Cobos sumándose a la lista que integra también José Pampuro, que prometió: «Me he contactado con algunos de mis pares y la semana próxima pediremos a la Justicia que esta situación se investigue y se aclare». El santafesino Jorge Obeid fue aun más allá: «Los peronistas estamos preparados para defender a Kirchner ante cualquier ataque».



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