4 de enero 2001 - 00:00

Ruckauf afina pacto con gremios; elige a Moyano

El martes próximo Carlos Federico Ruckauf abrazará al disidente Hugo Moyano, dando otra señal sobre su preferencia a la hora de bendecir sindicalistas.

Lo hará en una ocasión propicia: la presentación formal del recientemente creado Ministerio de Trabajo y la asunción de Aníbal Fernández, hoy secretario del área.

Ese día, en la Casa de Gobierno, Ruckauf espera amontonar a los jefes de la tres centrales obreras: Rodolfo Daer (CGT), Víctor De Gennaro (CTA) y Moyano.

Pero los mimos del gobernador serán para el camionero. Por eso, montó una gestión política para invitarlo, mientras que con los demás eligió apenas la vía institucional clásica.

Hubo testeos telefónicos desde La Plata con el campamento moyanista, pero con Daer y De Gennaro el trato fue más frío: notificaciones formales de asistencia.

Hasta el punto que casi nadie se anima a apostar un cobre a favor de la presencia de los capitanes de la CGT oficial y menos aún la de De Gennaro.

Al margen, el contacto Moyano-Ruckauf buscó limar una aspereza, que todavía estorba, surgida cuando
el gobernador tachó una baja impositiva al transporte.

En agosto pasado, cuando los camiones bloqueaban las rutas, Ruckauf selló con Moyano y
Juan Manuel Palacios, de choferes de micro, un acta de rebaja tributaria.


Prometió reducir de 3 a 1,5 por ciento la alícuota de Ingresos Brutos y 20 por ciento el impuesto automotor del transporte de cargas y de pasajeros.

Cuando incrustado en el proyecto de Presupuesto 2001, el plan enfrentó el cadalso legislativo, radicales y peronistas lo abortaron sin compasión.

«No puede ser que bajen impuestos y no bajen las tarifas ni los fletes»
le reprochó, como argumento, el radical Gustavo Marelli al jefe del bloque PJ, Luis Genoud.

Eso envalentonó a los senadores peronistas -el grueso de perfil duhaldista-que antes habían anotado reproches de Duhalde por el obsequio de Ruckauf a Moyano.

En un revoleo, rasuraron de la ley de presupuesto la promesa de Ruckauf a sus amigos gremialistas.
El gobernador no envió a sus escoltas a convencer a los legisladores.

Cuando inaugure el Ministerio, Ruckauf pondrá a su izquierda a Moyano y lo endulzará con los 134 millones de pesos y los 80 mil planes de trabajo que manejará la cartera.

Como contraprestación, Moyano pondrá en la mesa la logística que Ruckauf necesita para armar mitines sin depender del aparato duhaldista.

Hasta allí la táctica y la ilusión de un destino político común. Un exceso para dos hombres ejercitados en cambiar, sin sonrojarse, tanto de barco como de medias.

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