7 de junio 2001 - 00:00

Ruckauf consiguió también "megacanje"

La secuencia obligó a pensar en otro «megacanje», familiar del que sellaron con Fernando de la Rúa los «gordos» de la CGT. Por la mañana, a las 8, se sirvió un desayuno en lo de Domingo Cavallo. Los invitados, Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde. Los mismos dos jefes peronistas de los que Cavallo se había despedido al filo de la medianoche del martes en el restorán Oviedo, en el que coincidieron casualmente. Al mediodía, en Olivos, Duhalde se reunió con Fernando de la Rúa y Chrystian Colombo. Allí el candidato a senador del PJ se sumó al compromiso político que viene gestionando el gobierno.

Cavallo se había encontrado anteanoche con Ruckauf y Duhalde, quienes habían ido a comer a la casa de Beruti y Ecuador para dialogar con la interna peronista con varios diputados. El ministro festejó con su equipo el megacanje financiero, en el reservado del primer piso (un santuario «nosiglista»). Sin embargo, el desayuno de ayer no se pactó en ese encuentro casual. El lunes, un emisario de Duhalde, habitual interlocutor de Cavallo desde la época en que el ahora candidato gobernaba la provincia, visitó el Ministerio de Economía y debatió con su titular los términos de la reunión de ayer por la mañana.

• Celosa

El departamento de Av. Del Libertador y Ocampo se abrió, como hacía tiempo que no ocurría, a figuras de la política. Es sabido que Sonia se volvió con los años extremadamente celosa de su intimidad. Los tres interlocutores se mostraron sumamente reservados sobre lo que se habló allí, entre vasos de jugo de naranja, tasas de café y alguna medialuna. Sin embargo, la reunión habría servido para avanzar en un acuerdo financiero por el cual se le garantizaría un flujo de fondos a la provincia de Buenos Aires hasta fin de año, capaz de que se despeje la crisis salarial del sector público que se avecinaba en ese distrito.

Ruckauf sostuvo varias veces en los pasados días -la última fue frente a su gabinete- que el Estado nacional le debe a su administración alrededor de $ 400 millones por distintas transferencias demoradas. Del desayuno en lo de Cavallo se le habrían prometido giros para saldar esa deuda. Según una versión, se trataría de envíos por $ 10 millones mensuales. Según otra, por el doble de esa cifra. De cualquier manera, el gobernador siguió insistiendo ayer en que la provincia pagará el medio aguinaldo a sus empleados «según cómo evolucione la Nación en materia de crisis económica y de que los mercados de capitales estén abiertos».

• Aristas

El interés de Cavallo por auxiliar a Buenos Aires, según se notó en la reunión de ayer, tiene varias aristas. La más importante es la urgencia por despejar cualquier turbulencia grave, y es sabido que una crisis fiscal en el principal Estado del país terminaría afectando el clima general de la economía. Además, el ministro necesita (y lo dijo claramente) un acuerdo con el PJ bonaerense para la aprobación de una nueva ley de reforma previsional, que no se cifraría en un aumento de la edad jubilatoria de la mujer. También, como confesó públicamente el mismo Cavallo, Economía reclamó de los peronistas bonaerenses la aprobación de la norma que amplía la convertibilidad al euro y que, actualmente, está demorada en el Senado.

Es inocultable que el nexo de Cavallo con Duhalde y Ruckauf pasa también por el calendario electoral. Ayer se avanzó en la posibilidad de una alianza entre el PJ bonaerense y Acción por la República, y hasta se previó la redacción de un «acuerdo programático» entre las dos fuerzas para los próximos días. Esta operación es, acaso, la más osada y la que más inquieto lo tiene a Duhalde. El ex gobernador no termina de saber si la cercanía de Cavallo le resta o le suma y, sobre todo, ignora todavía qué precio tendrá la contradicción de jugar como opositor al gobierno y como aliado del ministro de Economía.

No se mencionó este tema, claro, en la reunión que al mediodía mantuvo el candidato a senador con De la Rúa, gestionada por Colombo, el principal gestor del acuerdo político que hoy negocia el gobierno en los 360 grados de la vida pública nacional. Duhalde estuvo a solas con el Presidente durante buena parte del almuerzo, y el jefe de Gabinete se incorporó cuando la charla entre ambos estaba bien avanzada.

El ex gobernador manifestó su intención de sumarse al compromiso que ya se había negociado con la CGT, pero puso dos condiciones indispensables para él. La primera, «que tenga un contenido de reactivación»; la otra, «que estén sentados todos los gobernadores del PJ». Colombo adelantó que ambos requisitos estarán cumplidos.

A diferencia de lo que ocurrió con los dirigentes sindicales, De la Rúa no mencionó nunca a Ruckauf, una de sus obsesiones (se queja de que «me critique y después me pida plata»; el gobernador, ya se dijo, afirma que esa plata se la deben a la provincia). De todos modos, con medias palabras, el Presidente manifestó su enojo por los problemas que, según él, le llegan desde la gobernación y desde la CGT de Hugo Moyano. Precisamente en este punto se cifró una de las claves del encuentro: el gobierno quiere.

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