4 de marzo 2004 - 00:00

Ruckauf vs. Bonasso, la batalla final en el PJ

Cerca de la medianoche, el bloque peronista de Diputados analizó el último dictamen presidencial sobre quién debe controlar la comisión de Relaciones Exteriores. Entre el veto de Olivos a Carlos Ruckauf y el irresistible avance de ese pingüino porteño que es Miguel Bonasso, parecía filtrarse un santacruceño de pro, el diputado Eduardo Varizat. Esta reunión se prolongó hasta la madrugada de hoy merced a una invitación que hizo el jefe del bloque, José María Díaz Bancalari a todo el bloque PJ en el Club Oeste de Caballito (calle Alberdi; lo controla el ex diputado Alberto Rolliano).

La disputada candidatura de Bonasso animó el final del verano en el dividido bloque peronista. El biógrafo de Héctor Cámpora llegó a la banca gracias a amigos que creen anotaron su amor hacia él poniéndolo en el Congreso. El canciller Bielsa y su jefe de asesores, Eduardo Valdés -en realidad, el creador de su carrera política-, pusieron las fichas del partido GESTA para halagar al Presidente cuando les pidió en las últimas elecciones lo hicieran a Bonasso diputado.

Queda para el dominio de la subjetividad del Presidente qué ha visto en este modelo de lo que llamó Oriana Falaci el «giornalismo di regime» (o periodismo peronista) como para tenerlo en el Congreso. Objetivamente, satisface el deseo del primer magistrado de rodearse de epígonos de la intelectualidad setentista, a quienes reconoce capacidad para el patrullaje ideológico que puede terminar con la carrera de un político. Cree que esa izquierda es en la Argentina quien mete presos a los políticos. ¿Para qué pelearse entonces?

Bonasso tiene tres condiciones que podrían impedirle dominar una comisión tan importante como Relaciones Exteriores: 1) es oficialista pero no pertenece al bloque PJ, formación que pone a los principales presidentes de comisiones; 2) tiene un bloque unipersonal. ¿Cómo podría asegurar la aprobación de un dictamen en la comisión?; 3) acaba de ingresar en la Cámara y según la ley no escrita los novatos no presiden comisiones, a menos que pertenezcan al corazón duhaldista, como Alfredo Atanasof o Chiche González: las comisiones son para los que transitan los dos últimos años del mandato.

• Autopromoción

Irritó más a los peronistas cómo Bonasso imaginó esta carrera al éxito. Sus colegas de la cámara lo vieron encarnar una campaña de autopromoción explotando su contigüidad con el Presidente, de quien es amigo desde que Kirchner le contó cómo lloraba cuando leía algunas páginas del libro «Recuerdos de la muerte» (el mejor del hoy diputado).

Nunca nadie, se dice en el bloque, escuchó que Kirchner pidiera por Bonasso en la Comisión. El Presidente lo único que reclamó es que no fuera
Carlos Ruckauf -el candidato de Duhalde que ha crecido en adhesiones por esa condena presidencial-. « Es la persona que debe viajar siempre conmigo», sancionó. Kirchner cree que Ruckauf trabajó junto a Duhalde y en su propia casa de Villa Gesell para que el candidato del oficialismo en 2003 fuera Roberto Lavagna y no él. Lo identifica, además, con lo peor del duhaldismo y proyecta en él lo que no diría -todavía- de su socio el ex presidente.

José María Díaz Bancalari
escuchó también de boca del Presidente el veto a Rafael González, el ex compañero de fórmula de Jorge Capitanich en la elección a gobernador del Chaco. «No tiene el perfil alto que requiere esa función.»

Tras estos vetos, el bloque bonaerense redobló su adhesión hacia el «Peludo» Ruckauf (le dicen así por vivir eludiendo la luz pública, no por otra cosa). Además, el ex canciller tiene evocaciones setentistas pero con otro aroma al que gusta en Olivos.

Espejo de duhaldistas, el presidente de la cámara de diputados,
Eduardo Camaño, asumió esa defensa en varias oportunidades. La última, la semana anterior, cuando recibió al canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque, en su despacho. Este delegado de Fidel sorprendió al «Negro» Camaño al preguntarle como si fuera un compañero más venido del interior: «¿Y la comisión de Relaciones Exteriores, a la que le damos tanta importancia

Camaño disparó: «
Le hemos hecho saber al Presidente que el mejor candidato es el ex canciller Ruckauf. No creemos que haya un diputado con tanta experiencia internacional como él. Como ese nombre ha despertado algunas resistencias, le hemos hecho llegar al Presidente una terna de tres compañeros; él decidirá».

Camaño no le dijo al cubano quiénes integraron esa terna, presumiblemente
Rafael González, el retornado Humberto Roggero -que pidió en vano ese cargo- y el bonaerense Alberto Coto, otro peón de Lavagna en el Congreso.

En la ardida reunión del martes del subloque bonaerense del PJ, donde estalló la candidatura de Bonasso, esa terna de Camaño ya era una lista centenaria. «
Le hemos llevado al Presidente una lista con los posibles presidentes de la Comisión; la integran los 129 diputados del bloque, estalló uno de los miembros de la mesa del bloque. « Nunca el Presidente dijo que quería que el presidente de la Comisión fuera un no peronista», dijo otra diputada, encargada de negociar cargos en comisiones para diputados peronistas. Otro acusó a Bonasso de buscar esa nominación usando su relación con el Presidente para dividir al peronismo de la Cámara.

Cerró la argumentación el más negro de todos los diputados, que pidió no ser identificado: «
A mí me dijo Alberto Fernández que no debía ser Bonasso porque no le quieren dar ventaja a ninguno de los kirchneristas de la Capital». Como todos entienden que el jefe de Gabinete es uno de los oráculos de Olivos, cerraron el cerco con la propuesta de la lista de los 129 candidatos a reemplazarlo.

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