Ruckauf vs. Bonasso, la batalla final en el PJ
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Nunca nadie, se dice en el bloque, escuchó que Kirchner pidiera por Bonasso en la Comisión. El Presidente lo único que reclamó es que no fuera Carlos Ruckauf -el candidato de Duhalde que ha crecido en adhesiones por esa condena presidencial-. « Es la persona que debe viajar siempre conmigo», sancionó. Kirchner cree que Ruckauf trabajó junto a Duhalde y en su propia casa de Villa Gesell para que el candidato del oficialismo en 2003 fuera Roberto Lavagna y no él. Lo identifica, además, con lo peor del duhaldismo y proyecta en él lo que no diría -todavía- de su socio el ex presidente.
José María Díaz Bancalari escuchó también de boca del Presidente el veto a Rafael González, el ex compañero de fórmula de Jorge Capitanich en la elección a gobernador del Chaco. «No tiene el perfil alto que requiere esa función.»
Tras estos vetos, el bloque bonaerense redobló su adhesión hacia el «Peludo» Ruckauf (le dicen así por vivir eludiendo la luz pública, no por otra cosa). Además, el ex canciller tiene evocaciones setentistas pero con otro aroma al que gusta en Olivos.
Espejo de duhaldistas, el presidente de la cámara de diputados, Eduardo Camaño, asumió esa defensa en varias oportunidades. La última, la semana anterior, cuando recibió al canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque, en su despacho. Este delegado de Fidel sorprendió al «Negro» Camaño al preguntarle como si fuera un compañero más venido del interior: «¿Y la comisión de Relaciones Exteriores, a la que le damos tanta importancia?»
Camaño disparó: «Le hemos hecho saber al Presidente que el mejor candidato es el ex canciller Ruckauf. No creemos que haya un diputado con tanta experiencia internacional como él. Como ese nombre ha despertado algunas resistencias, le hemos hecho llegar al Presidente una terna de tres compañeros; él decidirá».
Camaño no le dijo al cubano quiénes integraron esa terna, presumiblemente Rafael González, el retornado Humberto Roggero -que pidió en vano ese cargo- y el bonaerense Alberto Coto, otro peón de Lavagna en el Congreso.
En la ardida reunión del martes del subloque bonaerense del PJ, donde estalló la candidatura de Bonasso, esa terna de Camaño ya era una lista centenaria. «Le hemos llevado al Presidente una lista con los posibles presidentes de la Comisión; la integran los 129 diputados del bloque, estalló uno de los miembros de la mesa del bloque. « Nunca el Presidente dijo que quería que el presidente de la Comisión fuera un no peronista», dijo otra diputada, encargada de negociar cargos en comisiones para diputados peronistas. Otro acusó a Bonasso de buscar esa nominación usando su relación con el Presidente para dividir al peronismo de la Cámara.
Cerró la argumentación el más negro de todos los diputados, que pidió no ser identificado: «A mí me dijo Alberto Fernández que no debía ser Bonasso porque no le quieren dar ventaja a ninguno de los kirchneristas de la Capital». Como todos entienden que el jefe de Gabinete es uno de los oráculos de Olivos, cerraron el cerco con la propuesta de la lista de los 129 candidatos a reemplazarlo.




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