Rumsfeld viene el 21 por los radares (para EE.UU.)
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Designan a Brandi como jefe de Gabinete en reemplazo de Massaccesi
Donald Rumsfeld
La compañía se presentó a la licitación sirviéndose del apoyo de un hábil lobbista, Emilio Noceda, vinculado especialmente a los negocios aeroportuarios de Eduardo Eurnekian (además de ser un operador principal de la Curia en el Rio de la Plata). La Northrop eligió la buena llegada que mantenía con el gobierno de Carlos Menem la empresa Siemmens, con la que se asoció. El Noceda de este consorcio fue Carlos Sergi, un hombre que aparece y desaparece según se mueva el Estado en materia de adquisiciones tecnológicas. La francesa Thomson fue el tercer competidor, asociada a la norteamericana Lockheed. Siempre se le adjudicó una cercanía especial con el entonces ministro Jorge Domínguez. O al menos se la asignó Alberto Kohan, quien por entonces se manifestaba un amigo de la Northrop, a tal punto que se le reprochó haber mandado filmar a Domínguez asistiendo a un partido de fútbol en el Mundial de Francia, en 1998. Hay que insistir: la Thomson es francesa.
Los que recuerdan el subsuelo de estas negociaciones y presiones le adjudican a Noceda la habilidad de haber convencido a los italianos de abandonar la licitacióna cuenta de asociarse a la Northrop, que ganaría el torneo. Se lo daba por seguro entonces, como ahora. Al habilidoso Sergi se le atribuyó también haber negociado la deserción de Lockheed, con lo que Thomson quedó debilitada. Ganó Kohan sobre Domínguez: la evaluación del sobre técnico de la licitación le adjudicó a Northrop 98/100 mientras que a la Thomson le asignó 77/ 100.
El proceso terminó en lo de la jueza federal en lo Contencioso Administrativo N° 5, Susana Córdoba, quien suspendió la adjudicación.
Noceda también fue a tribunales, para que le reconozcan la comisión por sus gestiones, aún cuando la empresa no hubiera ganado la licitación por su propio consejo. Total, esa recomendación no había quedado documentada en ningún escrito. Los empresarios de Alenia (en realidad, de Finmecánica, la cabecera del consorcio) consiguieron que retirara la demanda. Pero escucharon atentamente su condición: que Eurnekian tuviera la representación de Alenia si se volvía a abrir el concurso. Es lo que sucede ahora, por eso esos italianos «radaristas» visitaron la Argentina y plantearon sus intereses a dos ministros: Rafael Bielsa (quien, al parecer, los habría derivado a discutir con su amigo el empresario Mario Montoto) y Julio De Vido. Con Pampuro nadie se anima a abrir un diálogo: en el gabinete lo llaman «Nacido el 4 de julio» (homenaje a Oliver Stone) con película con ese título por su relación con Washington, que Kirchner respeta más de lo que se supone. El capítulo italiano no se cerró. Ahora Alenia aspira a que le paguen los radares regalados a la Fuerza Aérea (mal momento para presentar esa factura) y también intervenir en un tramo del negocio. ¿Será verdad que de los u$s 800 millones que invertirá el Estado en el control del espacio aéreo u$s 300 se los llevará Italia aunque a través de la norteamericana Nortrhop?



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