16 de abril 2007 - 00:00

Se anotaron 20 candidatos a sucederlo a Telerman

La oferta electoral para los porteños se cerró el sábado a la medianoche, con la presentación de 23 listas que competirán por las categorías de jefe de Gobierno y vice, 30 legisladores locales y 10 suplentes, cargos que se asumirán el 10 de diciembre próximo. Si bien las papeletas distribuidas en las aulas escolares serán 23, las fórmulas a jefe y vice son sólo 20. Jorge Telerman-Enrique Olivera presentan dos listas de candidatos a legisladores porteños, mientras que el oficialismo, con Daniel Filmus-Carlos Heller, también lleva dos y un partido chico sólo presenta nómina para las bancas porteñas. El jefe de Gobierno finalmente logró unificar a sus aliados en una sola lista que encabeza la ministra de Derechos Humanos, Gabriela Cerruti. La otra boleta que apoya a Telerman es producto de la alianza con Elisa Carrió, lleva el sello de Coalición Cívica y como primera candidata a Diana Maffía, una «lilita» de pura cepa. El kirchnerista Filmus consiguió que un candidato del Frente para la Victoria colara en la boleta de los aliados Diálogo por Buenos Aires, que encabeza el destituido jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. En la lista propia del oficialismo, que lleva de primer candidato a legislador al ministro de Salud, Ginés González García, se surte con kirchneristas y, como invitado sorpresa, el joven Juan Cabandié, nieto recientemente recuperado. Mauricio Macri competirá en esta ocasión con una sola lista de candidatos a legisladores (en 2003 llevó cuatro) que encabeza el educador Mariano Nadorowski, quien asumiría como ministro de Educación porteño, si el diputado lograra imponerse en la votación. En la oferta de papeletas estará la opción de elegir al peronista Juan Mussa, ya un clásico en las elecciones porteñas. Como novedad, aparece la candidatura de Guillermo Cherasny a jefe de Gobierno porteño y la ausencia destacada de las mesas capitalinas es la de Luis Zamora, quien, al no presentarse, evita que su esposa Noemí Olivetto pueda repetir el mandato. En cambio, probará volver al recinto el izquierdista Jorge Altamira.

Se anotaron 20 candidatos a sucederlo a Telerman
Un tendal de heridos dejó el cierre de listas de candidatosa legisladores porteños, que concluyó el sábado a medianoche. Las lastimaduras mortifican aún por estas horas a quienes quedaron fuera de las papeletas electorales. Ninguno de los tres principales candidatos a jefe porteño -Mauricio Macri, Jorge Telerman y Daniel Filmus- lograron evitar ese malestar, aunque las detonaciones tuvieron diferente tenor. Quien más preocupado aparece en ese sentido, en busca de un médico que le calme a la tropa, es el ex mandatario Aníbal Ibarra, quien se presenta como primer postulante a diputado de la Ciudad de Buenos Aires, a quien le retumbaban aún ayer los portazos que le dieron los desairados. Para Jorge Telerman, el trance tampoco fue fácil y tanto como Macri ha dejado a algún legislador sin posibilidad de ser reelecto.

La ingeniería de las boletas se extendió durante todo el sábado y hasta el filo del cierre tanto para Telerman como para Filmus, en una jornada cargada de amenazas, presiones y mucho telefonazo en cada uno de los campamentos.

«Tenés que tener un promotor y en el momento un negociador, si no, fuiste», sintetizaba a la medianoche del sábado uno de los artífices de la hechura de boletas del oficialismo porteño para explicar algo que, quienes cuentan con experiencia en candidaturas, conocen: hay que quedarse hasta el final o tener en las mesas de decisiones un negociador. Los faltos de experiencia en esas artes quedaron afuera.

MAURICIO MACRI

Lleva una sola lista de candidatos a legisladores porteños, que presentó en las primeras horas del sábado, una vez que a las 18 se habilitaran las mesas en el Tribunal Superior de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la semana, Macri había confirmado que encabezaría la boleta el docente Mariano Narodowski, pero tenía abierta la discusión acerca del veto que había impuesto para que sus legisladores reelijan. En esa situación se encontraban los diputados Martín Borrelli (Partido Federal) y Alvaro González (PJ). Macri terminó levantando el veto a sus reelecciones, pero en la lista les otorgó puestos de dudosa salida. Borrelli -vicepresidente del bloque macrista-, que en un principio estaba en el renglón 17, subió al 14, pero en una aritmética que pronostica que el macrismo podría acceder a 13 bancas.

La idea de que el profesor cabeza de lista ocupe un puesto en el Ejecutivo, si Macri ganara, fue lo único que aflojó el rencor de ese legislador, uno de los más activos partícipes en la destitución de Ibarra que promovía PRO. En cambio, González sólo pudo recalar en el puesto 16, pero el sector al que pertenece lleva a Cristian Ritondo de segundo candidato a legislador porteño. La boleta sigue con María Eugenia Vidal (referente de Horacio Rodríguez Larreta), Enzo Pagani (Recrear), Oscar Moscariello (Demócrata Progresista, quien en 2003 presidió el protobloque macrista), María Rodríguez Araya (Recrear) y Gerardo Ingaramo, candidato de Juan Carlos Blumberg en la boleta macrista.

Macri, además, conformó al cardenal Jorge Bergoglio, al ubicar en el puesto 9 a Victoria Morales Gorleri, secretaria de la vicaría porteña, allegada al legislador Santiago de Estrada. La lista sigue con Avelino Camargo (ex UCeDé, ex Nueva Dirigencia, ex funcionario de Gustavo Béliz), Néstor Abbas (PJ zona sur) y Mónica Lubertino, prima de María José ( titular del INADI) y abogada del Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar, piloteado por el legislador Daniel Amoroso. El puesto 13 también fue para Recrear, y lo ocupa Jorge Garallarle.


DANIEL FILMUS

Las negociaciones para el cierre de la lista del Frente para la Victoria tuvieron cuatro escenarios simultáneos. Por un lado, Alberto Fernández, recalado en su departamento de Puerto Madero, se comunicaba al búnker del sindicato de porteros en la calle Sarmiento. Allí estaban el gremialista Víctor Santa María; el titular del bloque porteño Frente para la Victoria, Diego Kravetz; el ministro Alberto Iribarne, y el superintendente de Salud, Héctor Capacciolli, entre otros que iban y venían. Por otra parte, como además de la lista que encabeza Ginés González García hay otra que tiene primero a Aníbal Ibarra, las comunicaciones eran fluidas: el kirchnerismo le pedía al ex mandatario dos lugares en su boleta, mientras Ibarra les decía a los suyos que le pedían tres. Ese entuerto quedó claro cuando se conoció que el propio Filmus había requerido del ex jefe porteño un renglón para el sindicalista Tito Nenna. Ese docente fue uno de los primeros en quedar fuera de las dos listas. Ibarra, a su vez, mantenía, en su casa, conversaciones con Fernández y con su tropa, apostada en la fundación de la calle Arenales que conduce el ahora candidato a legislador.

Les había llegado allí a los suyos la noticia de que el segundo en la lista -tras Ibarra- sería el ex secretario de Medio Ambiente, Eduardo Epsztein, resistido por el núcleo duro del ibarrismo al punto de que la militante en derechos humanos Gabriela Alegre, quien hasta el viernes sonaba secundando a Ibarra (ella misma lo admitió), se puso a llorar cuando conoció la noticia.Pero las lágrimas la envalentonaron para decirle a Ibarra que no iría en la lista. Caos total cuando ya habían pasado las 22 y otro le daba el portazo a Ibarra: el radical Gustavo López, ex secretario de Cultura en el Gobierno porteño. Directamente desapareció y pidió que no lo fueran a buscar cuando conoció que no había lugar «a salir» para él. Siguieron los desplantes cuando el ex vocero Daniel Rosso (actual portavoz de Filmus) tuvo la misma noticia y se negó a integrar la lista. También le renunció a seguir animando sus tribus la ex legisladora Alicia Caruso, renuncia acompañada de fuertes acusaciones y golpe de puerta.

  • Reparto

    Paralelamente, en el sindicato de porteros se decía de todo de Ibarra, menos hablar bien de sus parientes. Alberto Iribarne pedía un lugar en su lista para la joven Lucrecia Cardozo (hija de un periodista), quien reporta a la Cancillería; Filmus, para Nenna, y Vilma Ibarra, para Gonzalo Ruanova (ex titular de la Guardia Urbana porteña). Todo iba en postergar la reelección de Ana Suppa y de Sandra Bergenfeld (una de las últimas en pasarse del macrismo al oficialismo). En cambio, el segundo lugar para Kravetz estaba asegurado y también el tercero para Silvina Pedreira, que reporta a Santa María, claro. El quinto fue inamovible (dicen que a pedido de Néstor Kirchner) para Juan Cabandié, un joven recuperado a su familia biológica este año por las Abuelas que conduce Estelade Carlotto.

    Finalmente, Ibarra destrabó el conflicto de la tribu K cediendo el quinto puesto para Ruanova, pero no podía calmar a los suyos, que en una delegación le llegaron a su casa de la calle Campillo, en Agronomía, pasadas las 22.30, y lograron desarmar la lista original.

    En el segundo puesto quedó el socialista Raúl Puy (sorprendido a la mañana siguiente, ya que por la tarde había ido a firmar por el cuarto lugar). Así, Alegre aceptó el tercer renglón y Epsztein descendió al cuarto lugar. Otro que bramaba de esa boleta era el ex legislador Jorge Mercado, quien apenas consiguió que un hombre suyo ocupara el renglón 10 y que Miguel Grillo (esposo de la actual legisladora Laura Moresi) tomara el puesto 7. La integrante del Consejo del Menor de la Ciudad, María Elena Naddeo, apenas coló en el 9, también presa en su momento de lagrimeos. Es que la lista de Ibarra tiene expectativas dudosas en cuanto a cuántas bancas puede lograr en competencia con la de Ginés. «No sea cosa que Ibarra tenga que ir a buscar sus boletas al a Isla Maciel», apretaban los dientes los kirchneristas el sábado de furia, como insinuando que el día del cuarto oscuro, el ex jefe porteño podría «perder» sus listas en las mesas electorales.

    Con esos augurios, el ibarrismo se aferró hasta el renglón 4, que creen pueden lograr en número de bancas el 3 de junio, pero Ibarra atravesará una campaña con un grupo menos de amigos, al parecer, de lo que aún anoche resonaba de esos campamentos.
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