29 de mayo 2001 - 00:00

Se concretó compromiso de apuntalamiento a De la Rúa

Es un hecho en el país un compromiso político para apuntalar al actual presidente, De la Rúa, tras la disolución de la alianza Radicalismo-Frepaso.

El primer fin es dar fuerza al gobierno con vista a recuperar la economía y no desperdiciar el megacanje, tal como se hizo con el blindaje.

El segundo fin es mantener la gobernabilidad del país si un gobierno débil, con base incoherente, sufre un duro revés en la elección de octubre.

El pilar básico del compromiso es el apoyo de los dos gobernadores más fuertes del PJ, De la Sota en Córdoba y Reutemann en Santa Fe, sobre todo el primero, sin cuya venia no asumía Cavallo.

Ambos encabezan a los otros gobernadores del justicialismo junto a Cavallo y su partido, más empresarios y lo que le queda a Fernando de la Rúa. El resto aliancista, desde el Frepaso hasta Raúl Alfonsín, al menos no sería muy hostil.

Carlos Ruckauf, aunque no le conviene, terminaría apoyando sin entusiasmo. Proximidad de Cavallo con De la Sota y el auxilio a De la Rúa van en su contra.

La izquierda puede alejarse frustrada y también el moyanismo gremial. Ibarra en Capital y Menem observarían esta salida sin un interés inmediato.

La mayor exigencia de un actor principalísimo como De la Sota es que no signifique cogobernar. Partidos del compromiso se atacarán para la elección, pero no a la economía ni al gobierno, que sería un híbrido apartidario que no participa ni pierde esa elección.

Puede andar. El gobierno sería más coherente que con la ex Alianza, que sólo sirvió para ganar una elección pero sin coherencia ni tampoco un programa para gobernar el país. Fracasó.

Si los políticos, que son la base principal de este apuntalamiento, mantienen su posición, pueden superar el ataque habitual de las izquierdas criollas minoritarias, de sus voceros y prensa.

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