El ala dura del piqueterismo le arrancó al gobierno ayer, tras una cita con el ministro Carlos Tomada, algo que desearían muchos legisladores y gobernadores: la promesa de que la semana que viene sus dirigentes serán recibidos por el llamado «gabinete social». Ayer, a la misma hora del encuentro con el sector de Néstor Pitrola, la agrupación Aníbal Verón cortó los dos puentes que unen la Capital Federal con el partido de Avellaneda, y el MTD Resistir y Vencer bloqueó las boleterías de la estación Constitución (fotos); preámbulo de la marcha que amenazan con realizar el sábado sobre la Casa de Gobierno para recordar la muerte de dos activistas hace dos años. Pese al gesto dialoguista del gobierno, los piqueduros de Raúl Castells hoy levantarán las barreras de peaje en autopistas, una agresión a empresas con la que buscan una señal amistosa de los sectores medios que pagan para circular. Esta puja del gobierno con los piqueteros siguió replicando el enfrentamiento Kirchner-Duhalde al acusar voceros de éste que la cumbre de ministros con los «piqueblandos» de Luis D'Elía del lunes es una incitación al desorden.
El gobierno se tomó una semana más para dar una respuesta a los sectores piqueteros más duros, en tanto que la escalada de estos activistas de izquierda continuó ayer y fue anticipado que hoy seguirá en los mismos términos. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, se reunió con el sector más duro -el trotskista Polo Obrero y el marxista Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados- y le pidió tiempo hasta el miércoles de la semana próxima para darles una respuesta a los reclamos.
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Néstor Pitrola, del Polo Obrero, al salir del despacho del ministro dijo: «No tenemos soluciones». Castells no concurrió para no tener que aceptar treguas: mantiene lo anticipado para hoy: habrá piquetes del MIJD en las cabinas de peajes de todos los accesos a la Capital Federal, para que nadie pague. Lo representó Ovidio Pepe, y estuvo también Alberto «Beto» Ibarra, del Movimiento Territorial de Liberación.
Lo significativo fue que la representación piquetera que habló por dos horas con Tomada salió y pareció asumir las reivindicaciones del conjunto de la sociedad, reemplazando en sus reclamos a partidos políticos y sindicatos.
Fue significativa una parte del diálogo mantenido puertas adentro: Tomada, incómodo, afirmó que «desde el gobierno se han implementado políticas unificadas y articuladas para combatir la pobreza y la desigualdad». Y agregó: «La generación de empleo es el eje para la vuelta a la cultura del trabajo». La respuesta estuvo a cargo de Pitrola, que le espetó sin dejar lugar a dudas, que «ha fracasado la creación de puestos de trabajo». No hubo respuesta de Tomada.
En la rispidez del encuentro le arrancaron a Tomada que antes del 9 de julio se reunirán con la totalidad del gabinete social, es decir, con los ministros de Trabajo, Salud, Educación y Acción Social, aunque difícilmente logren algo si antes no lo autoriza Néstor Kirchner. Una comparecencia conjunta que ningún gobernador provincial ha podido conseguir hasta ahora y menos aún los distintos bloques legislativos del Congreso.
Tomada concluyó su encuentro con el ala más radicalizada de estos activistas señalándoles: «El gobierno viene mostrando claramente cuál es el camino para resolver las demandas sociales que reconocemos como legítimas. También sabemos que aún falta mucho, pero es evidente que se ha quebrado la lógica del ascenso permanente de la exclusión».
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