Se esforzó Cristina en mostrar apertura hacia empresarios
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Durante 45 minutos, la primera dama tuvo que contestar preguntas de los empresarios en el
Foro de la Nueva Economía. Obviamente, no pudo avanzar en el tema tarifas, pero prometió
cambios para el futuro.
Luego fue directo al lanzamiento del mensaje más capitalista que se tenga en cuenta desde el oficialismo en muchos años. Al llamar a invertir en el país al sector privado español, dijo que «prefiero empresarios buenos, inteligentes y que sepan contar. No me interesa que sean sensibles. Para sensibles están los curas y las monjas». Para que no haya miedo sobre el futuro, dijo que «el rol de los empresarios es fundamental para reconstruir el capitalismo» y habló sobre que «la caída del Muro de Berlín no fue por los Estados Unidos o por la acción de alguna otra superpotencia» sino «porque los que vivían del otro lado querían vivir como los que estaban de éste», esto es el capitalismo occidental. Llamó después a «los hombres de negocios: la corriente de responsabilidad social también los alcanza. Empiezan a ver las otras cifras, las sociales, que terminan impactando en los niveles de acumulación». En otro párrafo de su discurso, Fernández instó a abandonar la «idea naïf» de que en la discusión con empresarios no hay intereses en juego, al resaltar que «esas conversaciones siempre suponen intereses. Hay que tener claro qué intereses hay de cada lado para poder discutir qué defiende cada uno».
En tanto, y al enumerar los logros del gobierno nacional, la senadora destacó que «el modelo con matriz de acumulación» que emplea el gobierno argentino «exhibe resultados que el mundo califica como sorprendentes», con una «desocupación que, en el último trimestre, ha descendido a un dígito».
Vino luego el mensaje que había preparado especialmente la senadora para la ocasión, al asegurar que «la novedad del cambio es que la Argentina ha tomado un camino definitivo y tenemos que perseverar en este camino de esfuerzo y trabajo con una matriz que combine crecimiento con desarrollo y productividad». Puso de relieve además que, desde el gobierno nacional, se produjo la articulación de «las ventajas comparativas que tiene la Argentina» y que se diversificó «la matriz de acumulación para disminuir la vulnerabilidad». Hacia el futuro, especificó que se buscará aplicar «una matriz diversa en el modelo» de desarrollo del país, en la cual, dijo, «tienen cabida todos aquellos sectores que sepan que es excelente tener rentabilidad y que también es necesario invertir y apostar a esa forma de crecimiento y desarrollo». Hubo un momento nostálgico en el que Cristina Fernández habló del peronismo. Fue cuando aseguró que «nuestro país tiene un piso social, que instaló el partido en el que milito desde hace años; el partido que enseñó lo que es tener salario digno, una casa, vacaciones, en una sociedad con recursos humanos muy calificados». Luego del discurso los empresarios tuvieron una oportunidad que en general está vedada: preguntarle libre y directamente a Cristina Fernández de Kirchner durante un largo período que duró unos 45 minutos.
Las inquietudes de los empresarios estuvieron vinculadas a claves como la inflación y a la situación energética, a la que la senadora definió como una cuestión que requiere «una solución estructural, a la vez que precisó que «el plan de infraestructura en materia energética del gobierno avanza». Obviamente no habló sobre la situación tarifaria. Después del mensaje, Cristina Fernández presidió el almuerzo en el Ritz, en una mesa donde se desplegaron, entre otros, Trinidad Jiménez; el presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau; el canciller, Jorge Taiana; el embajador argentino en España, Carlos Bettini; y el representante diplomático de España en la Argentina, Rafael Estrella.




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