30 de enero 2006 - 00:00

Se interrumpe hoy la vía de negociación por papeleras

Tabaré Vázquez
Tabaré Vázquez
Los gobiernos de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez clausurarán este mediodía la mesa de diálogo técnico que seis meses atrás los dos presidentes crearon con la expectativa de encarrilar la crisis, por entonces incipiente, por la radicación de dos papeleras en Fray Bentos.

Sólo un milagro evitaría el fracaso: hoy, cuando las comitivas de la Argentina y el Uruguay se citen a las 11 en el Palacio Santos, sede de la Cancillería uruguaya, emitirán dos informes antagónicos e irreconciliables sobre la instalación de las plantas de celulosa.

Será la coronación del fracasodel Grupo Técnico de Alto Nivel (GTAN), creado para buscar una solución pero que hoy tendrá su último encuentro sin haberlo.

El milagro, entonces, no está en los planes de nadie. La amenaza de la Casa Rosada de recurrir a La Haya y el retruque de Montevideo de apelar a los estrados del Mercosur, condimentados por el bloqueo de puentes, vuelven difícil, sino imposible, una instancia de acuerdo inminente.

En rigor, el canciller uruguayo Reinaldo Gargano -que ha tenido una actitud de confrontación que no tuvo Jorge Taiana- consideró «roto» el diálogocon Buenos Aires. También descartó la posibilidad de una cumbre Tabaré-Kirchner.

En este marco de confrontación y amenazas tampoco parece probable un encuentro entre Gargano y Taiana.

Ambas instancias asomaron a mediados de la semana pasada como
alternativas para descomprimir el conflicto. Pero luego Kirchner avaló a Jorge Busti para llevar el reclamoal tribunal internacional y la posibilidad se licuó.

La postura explicitada por Gargano terminará de materializarse hoy cuando los funcionarios argentinos -encabezados por
Raúl Estrada Oyuela- y uruguayos -por el viceministro de Industria, Martín Ponce de León- que integran el GTAN redacten dos textos diferentes.

El GTAN se conformó para que delegados técnicos de ambos gobiernos debatan sobre el impacto ambiental de la instalación de las plantas de ENCE y Botnia sobre el río Uruguay. Pero nunca se pudo avanzar porque, según los argentinos,
Montevideo nunca aportó « información sensible».

De hecho, en la Casa Rosada y en el Palacio San Martín afirman que el Uruguay no dio precisiones ni respuestas « claras y por escrito» sobre la cuestión más espinosa: el riesgo de contaminación, el factor más público de la negativa de Entre Ríos a las plantas.

En Buenos Aires arriesgan, incluso, que
es probable que ni la administración de Tabaré Vázquez tenga acceso a la información sobre cómo será el tratamiento de los residuos líquidos, sólidos y gaseosos de las plantas, cuestión capital para medir el peligro tóxico.

Apenas el viceministro de Medio Ambiente del Uruguay,
Jaime Igorra, dio datos genéricos sobre la tecnología que se usará: el sistema Kraft, a base de dióxido de cloro y sulfatos.

El impacto ambiental de ese sistema -menos contaminante que el cloro elemental pero más que el de ozono- depende del tratamiento posterior de los residuos. ¿Cuáles serán?: es lo que pregunta la Argentina y el Uruguay no responde.

Al tal punto, que en la Casa Rosada aseguran que si el Uruguay acercara un documento en el que explicara qué mecanismos se aplicarán para reducir el riesgo de contaminación, se podría retomar el diálogo.
«Pero no lo hacen, y eso llama la atención», confió la fuente.

En concreto, el gobierno argentino pide detalles sobre tres cuestiones específicas:

a)
El nivel de reciclado de los efluentes líquidos y su tratamiento terciario. El sistema Kraft produce dioxinas y furanos que son agentes contaminantes perdurables y deterioran gravemente el ambiente.

b)
Qué tipo de tratamiento se les dará a las emisiones de azufre y dióxido de azufre. Esas emanaciones son, en grandes cantidades, causantes de «lluvia ácida». La misma consulta se extiende a los residuos sólidos menos peligrosos pero también sensibles.

c)
La existencia de un plan de emergencia en las plantas para prevenir accidentes, considerados muy probables en los primeros meses porque es la etapa de ajuste. Para la Argentina, las plantas deberían contar con un gerente de Medio Ambiente que sirva de control interno.

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