19 de noviembre 2004 - 00:00

"Sé mucho, pero no digo nada" (Aníbal F.)

Peritos trabajaron ayer en la recolección de huellas digitales en los bancos donde el miércoles aparecieron cuatro artefactos explosivos, de los cuales detonaron tres, causándole la muerte a un vigilador privado.
Peritos trabajaron ayer en la recolección de huellas digitales en los bancos donde el miércoles aparecieron cuatro artefactos explosivos, de los cuales detonaron tres, causándole la muerte a un vigilador privado.
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, atribuyó -con escasa originalidad-a la «mano de obra desocupada» la ejecución de los atentados contra los tres bancos porteños en los que murió un vigilador privado y resultó herido un efectivo policial. Quizás poner bombas sea también una « ocupación». Para referirse a las detonaciones, Fernández utilizó la misma frase que Antonio Tróccoli en 1984, cuando desde el gobierno radical se refirió a una serie de hechos de violencia ocurridos en enero de ese año y que se relacionaban con secuestros como el del financista Sivak.

El funcionario indicó que con los atentados se buscó sacar «rédito de la confusión» que ocasiona un hecho de esas características aunque señaló, por otra parte, que ningún grupo se atribuyó la autoría de la colocación de artefactos explosivos.

Aseguró además que el gobierno nacional «no relaciona nada con nada» acerca de un supuesto móvil político de los ataques registrados en bancos porteños. «No hay idea puntual de quién es el responsable» y, por lo tanto, «es muy difícil elaborar una definición de cuál es su objetivo», advirtió.

• Falsa alarma

Fernández explicó que se utilizó «un caño galvanizado de unos 15 centímetros con pólvora negra» para armar el explosivo que estalló en Caballito, donde murió un vigilador privado y que una de las hipótesis es que el autor haya sido el mismo porque las características de los artefactos explosivos eran iguales.

En tanto, una falsa alarma por la detección de una bolsa que fue considerada «sospechosa» se registró ayer frente a una sucursal del Banco Nación en el barrio porteño de San Telmo. Efectivos de la Policía Federal realizaron un operativo preventivo de seguridad en el lugar, que incluyó la participación de la División Explosivos, y comprobaron que el bulto hallado no contenía explosivos.

La situación de alarma se dio luego de que uniformados que patrullaban la zona hallaron una bolsa de supermercado «
sospechosa» cerca de un bote de basura en la esquina de Bernardo de Irigoyen y Carlos Calvo, frente a una sucursal del Banco Nación.

• Reacción

El comisario Alberto Díaz, jefe de la Circunscripción Cuarta de la Ciudad de Buenos Aires, informó que el operativo de seguridad -que incluyó el corte de calles y el despeje de la zona-se realizó «en forma preventiva».

También la Policía debió reaccionar ante otra amenaza de bomba que se registró en la tarde de ayer en un banco situado en la calle Cerviño al 4700, en el barrio porteño de Palermo.

Efectivos de la Brigada de Explosivos realizaban un operativo de seguridad en la sucursal del Banco Río, donde se efectuó la amenaza.

El gobierno volvió ayer a dar muestras de querer restarle motivación política a los atentados con bombas de los que fueron blanco tres bancos, que dejaron el trágico saldo de un vigilador privado muerto y que también provocaron heridas a un efectivo policial.

La administración mantuvo la misma línea que ayer,
cuando todavía había conmoción por la criminal ola de ataques a los bancos y varios funcionarios -entre ellos el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde-aseguraron que los atentados no fueron más que «un hecho policial». Raro en la boca de un «experto» en terrorismo.

«Sé
mucho, pero no puedo decir nada. Estamos en plena tarea investigativa», se limitó a decir ayer el usualmente locuaz Aníbal Fernández en la ciudad chaqueña de Roque Sáenz Peña.

El más grave de los atentados ocurrió el miércoles en la sucursal del Citibank situada en la avenida Rivadavia al 4900, en el barrio de Caballito, donde fueron colocados dos artefactos explosivos, uno de ellos dentro del hall donde está el cajero automático.

El primero de los estallidos, ocurrido juntoal cajero, le provocó lesiones de consideración en la zona abdominal al vigilador privado
Jorge Richiutti, de 38 años, quien pocos minutos más tarde murió en un hospital mientras los médicos intentaban salvarle la vida.

• Declaraciones

Tras estos atentados, que no se atribuyó ningún grupo y por los cuales el gobierno guarda estricto silencio, la Justicia comenzó a tomar ayer declaración a varias personas que estuvieron cerca de los cajeros automáticos en donde explotaron las bombas.

Se trata de clientes bancarios que utilizaron los cajeros y vieron los envoltorios que cubrían los artefactos explosivos, así como empleados y gerentes de las sucursales del banco Citibank, sitas en avenida Santa Fe al 3100 y Rivadavia al 4900, y del Banco Galicia, de Santa Fe 2841.

Entre los testigos, se encuentra
un hombre que concurrió al cajero del Banco Galicia y que tuvo entre sus manos el artefacto explosivo -escondido en un caja de cartón de Tetra Brik-en el mismo momento en que se encendió la mecha.

Según se pudo ver en la filmación, el hombre arrojó la bomba justo antes de que detonara y huyó del lugar a tiempo, lo que le permitió salir ileso y no recibir esquirlas en su cuerpo. En la otra sucursal del Citibank, un vigilante sufrió heridas menores como consecuencia de la detonación voluntaria de uno de los artefactos, al intentar proteger a un mujer que había cruzado el vallado policial puesto en la zona.

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