La decisión de implantar el estado de sitio se gestó durante una charla que mantuvieron peronistas y radicales en el Congreso, pasadas las 16 de ayer, cuando arreciaba la ola de saqueos en varios puntos del país. Los senadores de la oposición José Luis Gioja y Juan Carlos Maqueda trasmitieron a sus colegas del oficialismo Carlos Maestro y Raúl Alfonsín que el PJ consideraba que lo más conveniente en ese momento era decretar el estado de sitio.
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«Lo estuvimos hablando en el bloque, después de ver por televisión los asaltos a supermercados y comercios, y consideramos que es lo que debería hacer el presidente De la Rúa», reveló el sanjuanino Gioja.Maqueda, con tono doctrinario, abonó la posición con fundamentos jurídicos. Los radicales aceptaron la sugerencia, que también habían evaluado en solitario.
El jefe de la bancada UCR y el ex presidente de la Nación, que habían concurrido junto al diputado Jesús Rodríguez para pedir la postergación de la sesión de anoche, se llevaron el aval de la mayoría senatorial hasta la Casa de Gobierno. Maestro, Alfonsín y otros legisladores -entre ellos, el responsable del bloque de Diputados, Horacio Pernasetti- hablaron con Fernando de la Rúa y le advirtieron que el peronismo les había dado un guiño para enfrentar la crisis.
Fue la única buena noticia que obtuvieron del PJ, ya que sus caciques rechazaron el reclamo radical de posponer la sesión de la víspera. Maestro y compañía no querían bajar al recinto y someterse al deseo justicialista de prorrogar las ordinarias, gracias al quórum propio.
Minutos más tarde, cuando se supo en el Senado que De la Rúa había decretado esa medida, los peronistas -ya reunidos en el recinto- exclamaron casi a coro y en tono zumbón: «Por fin, tomó una decisión».
Los opositores dedicaron los conciliábulos domésticos de ayer a analizar posibles mecanismos institucionales, entre ellos, la convocatoria a una Asamblea Legislativa. Gioja y el riojano Jorge Yoma se entusiasmaron con una deliberación conjunta de diputados y senadores. La intención era someter a la asamblea los temas que figuraron en el temario propio de ambas Cámaras en sendas sesiones de la víspera, la prórroga de ordinarias, la revocación de los poderes especiales a Domingo Cavallo y la modificación parcial del Decreto 1.570, marco legal del «plan freezer». Carlos Juárez, quien juró ayer como senador santiagueño, se puso a la cabeza de los objetores. « Me parece que, si se quiere resolver, no es lo adecuado una Asamblea Legislativa que sólo tiene potestades declarativas», explicó el más veterano del bloque PJ. Eduardo Menem acotó que la asamblea sólo se reunía en ocasiones especiales, como consagrar una fórmula presidencial electa o aprobar renuncias de primer mandatario y vice. También desechó la variantes. Se sumaron Cristina Fernández de Kirchner y Liliana Negre de Alonso. La mayoría impuso el criterio y se desactivó la maniobra, sin trasponer las puertas de la bancada.
En el ínterin, Eduardo Duhalde consiguió que sus compañeros le prestaran atención. Dedicó varios minutos a contar entretelones de la cita de consenso llamada por la Iglesia. Pero atrajo más a los presentes el relato de Ramón Puerta sobre el encuentro matinal con De la Rúa, durante el besamanos de fin de año en la Rosada.
El presidente provisional llegó tarde -no se sabe todavía si por un error de ceremonial de la Cámara alta o de gobierno que no le avisaron con antelación suficiente- y mantuvo un brevísimo diálogo. «Presidente, mañana (por hoy), ¿va a viajar igual a pesar de los saqueos?»,preguntó el misionero. « Sí, esto se va a calmar», supuso De la Rúa. « Pero, ¿si sigue el conflicto», avanzó el reemplazante. « Me quedo», respondió lacónico el jefe de Estado.
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