Se reanudó el juicio contra Benjamín Menéndez
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Benjamín Menéndez.
El subcomisario Albareda fue secuestrado, torturado y asesinado en el centro clandestino de detención del Departamento de Informaciones Policiales (la inteligencia de la D2) que tenía en el 'Chalet de Hidráulica' ubicado en el embudo del dique del Lago San Roque en la ciudad turística de Villa Carlos Paz.
También testimonió Susana Montoya de Albareda, viuda de la víctima, quien también dijo desconocer de la militancia política de su esposo y relató que cuando ocurre la desaparición el entonces jefe de policía, Rodolfo Campos, le dice que la ausencia se debía a que Albareda se había ido con otra mujer.
Enrique Albareda, otro de los hermanos del ex policía militante del PRTP, se manifestó en todo momento muy sentido por la desaparición y que vio "morir" a su madre yendo todos los días al cuartel militar a tratar de obtener información que nunca consiguió.
"Yo nada podía hacer. Tenía miedo porque se sabía que la gente desaparecía y sólo quería cuidar a mi familia para que no les pasara nada", relató y agregó que recibía permanentemente intimidaciones para que "no preguntara ni averiguara nada".
La audiencia del martes concluyó con el testimonio del ex jefe de Comunicaciones de la Policía, Francisco Agresta, dependencia en donde se desempeñaba el desaparecido.
"Además de ser un subalterno de gran capacidad era un gran amigo", manifestó Agresta al referirse a Albareda y detalló que cuando le comunicaron sobre la ausencia recibió una llamada telefónica que le advertía que "no" buscaran porque "era un subversivo", por lo tanto que dedujera el final.
Luego de la desaparición "hicimos búsquedas sin tener conocimientos estratégicos de lo que hacíamos porque nosotros teníamos una formación y una tarea estrictamente técnica, pero lo hacíamos porque en comunicaciones éramos como una familia", añadió.
Finalmente Agresta dijo que se había instalado una especie de "sicosis" y "teníamos miedo" cuando desapareció Albareda porque en estos casos actuaba la D2 y "se sabía (en el ambiente policial y social) que la D2 se encargaba de detener a los subversivos", con el cual concluyó la audiencia y pasó a cuarto intermedio hasta el miércoles.
Por el secuestro, tortura y homicidio de Albaresa están imputados Menéndez (82); el coronel retirado y entonces jefe de la policía cordobesa, Rodolfo Campos (81); el comisario retirado, Armando Cejas (70) y el comisario retirado, Hugo Britos (69).
Los delitos que se les imputan son el de 'privación ilegítima de la libertad, imposición de tormentos agravados y homicidio agravado'.
En esta misma causa está imputado el suboficial mayor de la policía, Luis Flores (70), por el delito de 'privación ilegítima de la libertad'.
En las otras dos causas, denominadas 'Morales y Moyano' -en este juicio se juzgan tres causas acumuladas- están imputados Menéndez y el suoboficial, Miguel Angel Gómez (62).
En el caso Morales la calificación para ambos es por 'lesiones graves y tormentos agravados', mientras que en el expediente Moyano la imputación es 'privación ilegítima de la libertad y tormentos'.
El juicio se desarrolla en la sede de Tribunales Federales y está a cargo del Tribunal Oral Federal 1 (Tof1) con la presidencia de Jaime Díaz Gavier y los vocales subrrogantes de la Justicia Federal de La Rioja, José Quiroga Uriburu y Sergio Grimaux.
El fiscal Carlos Gonella, acompañado por la co-fiscal Graciela López Filoñuk tiene a cargo la acusación en contra de los seis represores.




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