11 de abril 2005 - 00:00

Se resigna oficialismo a dos bloques en Congreso

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
«En algún momento, el peronismo deberá empezar a pensar en cómo manejarse con dos bloques.» La definición partió el fin de semana de uno de los referentes de la bancada PJ de Diputados, pero refleja el grado de preocupación por un proceso de ruptura que, en el Congreso, todos buscan evitar pero que ya ha comenzado. En esa postura están desde el ambivalente José María Díaz Bancalari, que el fin de semana definió como «nefasto» un posible escenario de división en el peronismo legislativo, hasta buena parte del duhaldismo que cree que de esa forma puede seguir mostrando una imagen de protector de la gobernabilidad al no precipitar una ruptura.

En medio aparecieron los diputados kirchneristas. Hasta ahora se mantuvieron bajo el ala de la conducción del bloque, con sólo dos o tres escaramuzas durante el año pasado como para demostrar que existen. Pero con las elecciones a la vista les surge un desafío: alcanzar la categoría de subloque con fuerza propia -sueñan llegar a ser 60- y la casi obligación de salir con los tapones de punta si la esposa de su jefe político sale a pelear la lista de senadores bonaerenses sin un acuerdo con el duhaldismo. Y es precisamente ese momento el que la conducción del PJ en Diputados marca como el inicio posible de la «era de los dos bloques». Es el contexto más temido por Eduardo Camaño, por ejemplo, que vería peligrar el control de Diputados, el que sólo podría salvar si consigue convencer al kirchnerismo, en José María Díaz Bancalari medio de su interna desenfrenada, de los beneficios que puede garantizar al gobierno a la hora de sancionar leyes.

Pero en este escenario ya no existiría ni la supuesta responsabilidad duhaldista por no aparecer entorpeciendo el gobierno desde el Congreso, ni la pasividad de kirchneristas y hasta los independientes deberán definir el bando. Por otra parte, esta pelea no es, por ahora, para Felipe Solá. Con una sola diputada nacional que puede reconocer como verdaderamente propia - Marcela Bianchi que le camina el territorio de Lomas de Zamora-se explica por qué la pelea entre Solá y Duhalde no haya llegado a complicar la vida diaria de la bancada PJ. Pero es otro idioma si la cuestión incluye a Cristina Kirchner y la posición general del duhaldismo frente al Presidente.

• Luces rojas

Hubo un elemento extra el viernes pasado que prendió todas las luces rojas del tablero duhaldista en Diputados. Es claro que muchos de los integrantes del «Grupo Sancor», diputados cordobeses y santafesinos no alineados con ninguno de los dos sectores del bloque PJ, han comenzado a bajar los decibeles en su pelea con la Casa Rosada. A esa sensación de alivio -que se percibe en la defensa que hacen algunos en el recinto de los proyectos que pide el gobierno o la apertura de las puertas de funcionarios para otros-le siguió la convocatoria a una mesa de diálogo entre los kirchneristas y los «Sancor» con fecha por fijar desde la semana próxima. Un encuentro así puede tener sólo un destino: terminar con hegemonía bonaerense en la bancada.

No es la primera vez, de todas formas, que se vive en el Congreso una situación similar. Díaz Bancalari debe estar sintiendo algo parecido a lo vivido por Humberto Roggero, cuando ocupó la presidencia del bloque peronista durante el final del mandato de Carlos Menem. El cordobés relataba su posición de equilibrio entre duhaldistas y menemistas -en guerra total por entonces, pero que nunca llegó a una ruptura institucional de la bancada PJ a pesar del lanzamiento del Bloque Federal por los bonaerenses y el subloque menemista luego-apelando a una metáfora dolorosa: «Tengo un pie apoyado en cada cordón de la calle y cada día se alejan más las veredas».

La primera semana de diciembre pondrá a prueba el largo de las piernas de Díaz Bancalari y los propios peronistas ya están apostando hacia qué vereda pegará el salto para salvar su integridad física.

Eso explica, en parte, las declaraciones del fin de semana de
Bancalari cuando describió: «Lo mejor que le puede ocurrir al peronismo es llegar a un acuerdo entre kirchneristas y duhaldistas porque si enfrentamos la posibilidad de una ruptura, esta posibilidad sería doblemente nefasta». Y luego agregó apelando a esa pátina de estadistas que tanto les gusta mostrar a los duhaldistas: «Primero porque se rompería una relación de afecto y, segundo, tanto Duhalde como Kirchner tendrían que dejar por sobre cualquier interés, los intereses de la Nación».

Pero la referencia al «funeral» de Solá pudo más entre los diputados duhaldistas que todo intento pacificador de Díaz Bancalari: «Esta vez la indignación no tiene límites. Cuando nombró lo del funeral no fue por el acto de La Matanza, en el que había tanta o más gente que en Mar del Plata. Lo que no nos bancamos es que digan que la vieja política estaba en el entierro de Juan Pablo II. Además es una falta de respeto porque metió al Papa en la interna», definía una diputada en el acto de La Matanza con un claro lenguaje del primer y segundo cordón.

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