El escándalo por las papeleras de Fray Bentos, que llevó la relación entre la Argentina y el Uruguay a niveles inéditos de tensión y hasta incluyó piquetes en los puentes que unen ambos países, no parece sin embargo espantar a intendentes uruguayos que en medio de la crisis negocian con una compañía europea para que se instalen plantas de celulosa en sus municipios. Ayer, los jefes comunales de los departamentos de Durazno, Carmelo Vidalín, de Tacuarembó, Wilson Ezquerra y de Flores, Armando Castaingdebat, viajaron a Brasil para reunirse con empresarios de la firma Stora Enso para iniciar las conversaciones para habilitar la construcción de una papelera -además de un proyecto de forestación- en el Uruguay con una inversión de 250 millones de dólares.
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La planta, según se indicó, estaría lista en 2012, y el plan es radicarla en el centro del Uruguay, próxima al Río Negro. En este caso, a diferencia de lo ocurrido con Fray Bentos, la industria no se instalaría en una zona fronteriza, lo que aleja el riesgo de un conflicto binacional.
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