Senado PJ frena a Maccarone y negocia sillas en el Central
El gobierno tendrá que sortear dos obstáculos para lograr sentar a Roque Maccarone en la presidencia del Central: por un lado, está pendiente una medida de no innovar pedida por Pedro Pou; por el otro, un "piquete" montado por senadores peronistas que quieren negociar varias sillas en el directorio de la entidad. El PJ, que domina la Comisión de Acuerdos y las votaciones en el recinto de la Cámara alta, advirtió que en setiembre caducan los mandatos de Marcos Saúl y Manuel Domper, razón por la cual ambos puestos podrían subir a la mesa de negociaciones. Para acelerar los plazos, el bloque le pidió al Ejecutivo que le remita las vacantes actuales y las futuras para definir la situación. Mientras tanto, Maccarone espera.
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El ministro de Economía pensó que ya se había liberado de su rival. Ahora, cayó en la cuenta de que todavía no superó el obstáculo jurídico y de que lo acecha la peor de las pesadillas: presenciar desde el 5° piso del Palacio de Hacienda el regreso de Pou al despacho principal del BCRA, aun cuando se trate de una obra corta.
Para mortificarlo (no hay nada peor para el líder de Acción por la República que amenazarlo con un juez), el ex titular del Central no se quedó cruzado de brazos y, además de este planteo formal, querelló a Cavallo por calumnias e injurias. El ministro, con su habitual verborragia, lo había acusado por TV nada menos que de haber formado parte de una campaña destinada a generar caos.
Las posibles desdichas no terminan en Comodoro Py. El bloque PJ había hecho ilusionar al gobierno la semana pasada y desde entonces mudó de criterio. En principio, la comisión que preside el chaqueño Horacio Zalazar le anticipó a Colombo que Maccarone pasaría sin demasiado trámite la cabina del Senado. Tanta generosidad había sido retribuida ipso facto por el Ejecutivo. Junto con el pliego del sucesor de Pou y del cavallista Felipe Murolo -que lo acompañaría como vice-, llegaría la designación de Hugo Bruzzone en una de las butacas del directorio. Bruzzone, amén de los antecedentes profesionales, tiene apoyo de Zalazar, Carlos Verna (La Pampa) y Ricardo Branda (Formosa).
A la mesa de discusiones, se sumó en las últimas horas la situación de 2 directores, Manuel Domper y Marcos Saúl, que vencen mandato en setiembre. Aunque la Comisión Bicameral que recomendó la destitución de Pou adhirió el nombre de Domper a la lista de despedidos sugeridos, Fernando de la Rúa sólo aceptó la primera parte y se abstuvo de eyectar al director mencionado. Tanto Domper como Saúl podrían permanecer hasta la fecha de caducidad de sus funciones para evitar otros conflictos en Tribunales y en el Congreso.
Estos antecedentes provocaron un viraje en la buena voluntad de los senadores que reclamaron al PEN que les remita el listado de todos los funcionarios del BCRA con salida en el corto y mediano plazo. Los papeles desembarcarían pasado mañana en el Senado y serían la excusa perfecta para plantear un acuerdo que incluya varios puestos, aparte del de Bruzzone, al gobierno. Sería motivo de una discusión más doméstica el reparto de sillas en el directorio.
El jueves, durante un almuerzo improvisado en la oficina de Eduardo Bauzá, el tema fue tratado por los legisladores y algunos gobernadores que se habían quedado en el palacio, tras la cadena solidaria por Carlos Menem. Después de juntarse para cargar contra el fiscal Carlos Stornelli (que pidió el llamado a indagatoria del ex presidente en la causa de las armas), los caciques provinciales y la bancada acordaron consensuar posiciones comunes. Tomaron como punto de partida el respaldo a Menem y pusieron como próxima parada el diploma de Maccarone.
Tiempo
Mientras peleaban por un poco apetecible plato de pollo (en medio de pullas, los comensales trataron de «pijotero» al dueño de casa), algunos senadores pidieron tiempo antes de cederle al gobierno el sillón que Pou debió seguir ocupando hasta 2004, según el título que le había dado el mismo Congreso. Carlos Corach fue uno de los más entusiastas promotores de este giro. «No les demos todo de golpe», clamó. En definitiva, si se deben cubrir 2 plazas más en 4 meses, no tienen por qué dejarse llevar por la prisa oficialista.
En ausencia de Carlos Ruckauf, Carlos Reutemann y el jujeño Eduardo Fellner (se marcharon apenas pasaron los 15 minutos de oración por Menem), el resto de los gobernadores presentes -entre ellos, José Manuel de la Sota, el salteño Juan Carlos Romero, Julio Miranda (Tucumán) y el pampeano Rubén Marín-atendió las razones de Corach, que acompañaron Eduardo Menem, Bauzá y José Luis Gioja, los únicos senadores que participaban de la comida.




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