Senado: PJ imita a Chacho y condiciona al gobierno
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Desde Misiones, los senadores Julio Humada y Jorge Oudin echaron la gota que colmó el vaso al solicitar a sus colegas en Buenos Aires que desautorizaran al coterráneo radical.
Losada -como vicepresidente de hecho-les crea más de un dolor de cabeza en la provincia, algo insoportable en temporadas preelectorales.
Todavía no evaluaron que, al castigarlo en el Senado, podrían convertirlo en víctima y, en forma involuntaria, sumarle votos en los próximos comicios.
Durante una deliberación en la mañana de la víspera, a la cual asistieron algunos caudillos de la bancada (entre ellos el anfitrión Eduardo Bauzá, Gioja, Augusto Alasino, Remo Costanzo, Ricardo Branda, Alberto Tell y Osvaldo Sala), comenzaron a barajarse nombres de posibles reemplazantes para elevar a la UCR.
Si bien resultó sorprendente, despertó adhesiones generalizadas la nominación de Moreau. Al bonaerense le reconocen amplia experiencia parlamentaria, actitudes responsables en plena crisis por las presuntas coimas (por ejemplo, «retó» en el recinto a Antonio Cafiero en vibrante discurso) y firmeza frente a los planteos de Chacho. Por supuesto, hay una contra ineludible: el Presidente no confía en él y tomaría la propuesta justicialista casi como un chiste de dudoso gusto.
Alternativas
En menor medida, apoyaron a Agúndez (San Luis) y, ya en descenso de voluntades, al porteño García Arecha. Ambos surgieron luego de que los presentes recordaran la animadversión mutua entre De la Rúa y Moreau.
Tanto Agúndez cuanto García Arecha podrían concitar la «bendición» delarruista, siempre a ojos del PJ. Ahí no tienen presente que, si el primer mandatario aceptara la terna, equivaldría a concederles demasiadas prerrogativas en el último año de mandato. Además, Alvarez se enfurecería en cadena nacional.
El encuentro en la oficina de Bauzá había sido convocado para diluir al máximo las discrepancias domésticas sobre si convenía o no emitir una declaración contra los fiscales de la causa sobornos. Todos querían llegar a la reunión de bloque ampliada de las 18 con posiciones consensuadas, de manera de prevenir una gresca.
Después del «brain storming» chez Bauzá, el chubutense Sala se puso nostálgico y, munido de una calculadora, clamó que el cargo de Losada debía pasar a manos de un peronista y no de otro radical. «Somos mayoría y nos corresponde», dijo en tono testimonial durante un asado que se sirvió al mediodía en el primer piso del tenedor libre Quórum.
La cordobesa Beatriz Raijer volvió a tirar sobre la mesa que, en ese caso, correspondía que fuera Eduardo Menem el ocupante del puesto.
El riojano agradeció, pero desistió de la distinción que ocupó durante 10 años consecutivos (no se mostró tajante cuando volvió a mencionárselo como «muletto» de Cafiero en la vicepresidencia del Senado, de donde se lo desalojará en 2 semanas).
Oportuno, Alasino intervino para recordar que «el año pasado pactamos entre nosotros que había que respetar la línea sucesoria del presidente». Hubo asentimiento generalizado.




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