7 de febrero 2001 - 00:00

Senado: PJ imita a Chacho y condiciona al gobierno

Un día antes de que Carlos Chacho Alvarez presente su proyecto para rediseñar el Senado, el bloque PJ le puso ayer precio a la cabeza de Mario Losada y acordó pedirle al radicalismo que lo remueva de la presidencia provisional, virtual vice de la Nación tras la renuncia del frepasista. A cambio, aceptarían sustituirlo por otro correligionario como Leopoldo Moreau, Jorge Agúndez (actual jefe de bancada), José María García Arecha o Luis León.

Aunque suene a simple «apriete», los opositores avanzaron en la idea de destronar a Losada, ya analizada en octubre y noviembre tal cual anticipó este diario, pero prometieron definirla por completo el martes de la semana que viene. Los justicialistas volvieron a considerar, por razones concurrentes, que preferirían no revalidarle títulos en la sesión preparatoria de la última semana de febrero, cuando se elegirán autoridades de la Cámara alta.

Todavía cuentan con número suficiente -casi quórum propio-para imponer condiciones y, si Chacho sale por las radios a vetarlos sin que el gobierno lo detenga (hoy lo hará en la Casa del Frente), no tienen por qué reprimir el deseo de torturar al oficialismo con reclamos.

El lote que comanda José Luis Gioja (anoche lo ratificaron en el cargo) ya antes de fin del año pasado reveló su encono contra el misionero.

Tirantez

Su relación se puso muy tirante cuando el titular alterno ordenó entregar declaraciones juradas de todos los legisladores a un fiscal -Paulo Starc que los investigaba por presunto enriquecimiento ilícito. Según la doctrina peronista, Losada obvió el trámite correcto, que hubiera obligado a Starc a pedir documentación patrimonial a través de Nicolás Becerra, jefe de los fiscales, y no hacerlo directamente.

Desde Misiones, los senadores
Julio Humada y Jorge Oudin echaron la gota que colmó el vaso al solicitar a sus colegas en Buenos Aires que desautorizaran al coterráneo radical.

Losada -como vicepresidente de hecho-les crea más de un dolor de cabeza en la provincia, algo insoportable en temporadas preelectorales.

Todavía no evaluaron que, al castigarlo en el Senado, podrían convertirlo en víctima y, en forma involuntaria, sumarle votos en los próximos comicios.

Durante una deliberación en la mañana de la víspera, a la cual asistieron algunos caudillos de la bancada (entre ellos el anfitrión
Eduardo Bauzá, Gioja, Augusto Alasino, Remo Costanzo, Ricardo Branda, Alberto Tell y Osvaldo Sala), comenzaron a barajarse nombres de posibles reemplazantes para elevar a la UCR.

Si bien resultó sorprendente,
despertó adhesiones generalizadas la nominación de Moreau. Al bonaerense le reconocen amplia experiencia parlamentaria, actitudes responsables en plena crisis por las presuntas coimas (por ejemplo, «retó» en el recinto a Antonio Cafiero en vibrante discurso) y firmeza frente a los planteos de Chacho. Por supuesto, hay una contra ineludible: el Presidente no confía en él y tomaría la propuesta justicialista casi como un chiste de dudoso gusto.

Alternativas

En menor medida, apoyaron a Agúndez (San Luis) y, ya en descenso de voluntades, al porteño García Arecha. Ambos surgieron luego de que los presentes recordaran la animadversión mutua entre De la Rúa y Moreau.

Tanto
Agúndez cuanto García Arecha podrían concitar la «bendición» delarruista, siempre a ojos del PJ. Ahí no tienen presente que, si el primer mandatario aceptara la terna, equivaldría a concederles demasiadas prerrogativas en el último año de mandato. Además, Alvarez se enfurecería en cadena nacional.

El encuentro en la oficina de
Bauzá había sido convocado para diluir al máximo las discrepancias domésticas sobre si convenía o no emitir una declaración contra los fiscales de la causa sobornos. Todos querían llegar a la reunión de bloque ampliada de las 18 con posiciones consensuadas, de manera de prevenir una gresca.

Después del «brain storming» chez
Bauzá, el chubutense Sala se puso nostálgico y, munido de una calculadora, clamó que el cargo de Losada debía pasar a manos de un peronista y no de otro radical. «Somos mayoría y nos corresponde», dijo en tono testimonial durante un asado que se sirvió al mediodía en el primer piso del tenedor libre Quórum.

La cordobesa
Beatriz Raijer volvió a tirar sobre la mesa que, en ese caso, correspondía que fuera Eduardo Menem el ocupante del puesto.

El riojano agradeció, pero desistió de la distinción que ocupó durante 10 años consecutivos (no se mostró tajante cuando volvió a mencionárselo como
«muletto» de Cafiero en la vicepresidencia del Senado, de donde se lo desalojará en 2 semanas).

Oportuno,
Alasino intervino para recordar que «el año pasado pactamos entre nosotros que había que respetar la línea sucesoria del presidente». Hubo asentimiento generalizado.

Dejá tu comentario

Te puede interesar