Senado sancionó alivios sobre Ganancias y se actualiza el Monotributo

Política

El Frente de Todos resaltó el amplio beneficio que se le dará a más de un millón de trabajadores y jubilados, y criticó la gestión de Mauricio Macri con respecto al tema. Juntos por el Cambio recordó que Cristina de Kirchner fue quien más empleados dejó dentro del tributo de 2007 a 2013.

El Senado sancionó anoche un pack de leyes con alivios en modo electoral, tras la luz verde que dio a la iniciativa que exime el pago del Impuesto a las Ganancias hasta $150.000 brutos para trabajadores activos y jubilaciones equivalentes a ocho haberes mínimos; y al proyecto que permite permanecer a quienes se encuentren en el régimen del Monotributo, salvo los que hayan excedido más de un 25% el límite anual establecido para la categoría máxima.

La oposición de Juntos por el Cambio acompañó, ya que el combo recibió 66 votos y sólo se abstuvo en Ganancias el macrista Esteban Bullrich (Buenos Aires). No obstante, el macrismo reiteró en el recinto advertencias en espejo con lo ocurrido en Diputados: un olvido fenomenal de los autónomos y de la actualización de escalas a través de la inflación (IPC), que sólo será vía salarios (RIPTE).

Parte de la merma de recaudación -que se comparte con provincias por coparticipación federal- será compensada con el Consenso Fiscal acordado entre Alberto Fernández y casi todos los gobernadores en diciembre del año pasado, que permite subir tributos locales como Ingresos Brutos y Sellos. Es decir, un sablazo a impositivo en casi todo el país.

En una sesión llena de discursos sin sustento político y una alarmante falta de técnica legislativa -pujas ideológicas de baja estofa, en especial, desde el oficialismo-, se destacó sobre el final de la sesión la neuquina Lucila Crexell, del interbloque federal.

“Acá se discute si es oportuna una medida cuando estamos al límite de los recursos fiscales”, señaló Crexell, y agregó: “Nada se dice de los impuestos que no se ven, como Ingresos Brutos, la eventual suba de Ganancias en empresas, emisión de moneda que llevará a una mayor inflación, que justo es el peor impuesto de todos. También el IVA, que es distorsivo, regresivo y con una alícuota que duplica a la general. Desafiamos a la razonabilidad”.

Quiero grieta

Al inicio del debate, el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara alta, Carlos Caserio (Córdoba), enumeró los beneficios en Ganancias para más de 1.267.000 trabajadores y jubilados que dejarían de pagar el impuesto, junto con el guiño a la actualización de las categorías en el Monotributo a través del haber mínimo de 2020 -35,3%, dijo- y las soluciones para “que el Estado elimine trabas burocráticas para desarrollarse con normalidad”.

Caserio luego recordó que “en distintas campañas inclusive hasta se prometió la eliminación del impuesto, ya que el salario no era ganancia”, en alusión a meta nunca cumplida de la gestión Cambiemos. De hecho, remarcó que el porcentaje de empleados y jubilados atados al pago del tributo subió de manera notable de 2015 a 2019.

La oposición no tardó mucho en responder. Por caso, el radical Julio Martínez (La Rioja) sostuvo que el récord de trabajadores que tributaron Ganancias se dio durante las presidencias de Cristina de Kirchner. En esa línea, explicó: “Se pasó de 650.000 en 2007 a tres millones en 2013”.

Si bien ratificó el apoyo a la iniciativa, Martínez criticó que “por otro lado liberan Ingresos Brutos, que pega de lleno a los pobres, porque están subiendo y aparecen -en los precios de productos- en los supermercados”, así como “haber dejado sin efecto “la eliminación del IVA que hizo -el expresidente Mauricio- Macri de los productos de canasta básica, que pagan los pobres”. Y preguntó: “¿Con qué cara vienen a criticar? Es una política conservadora la de ustedes”.

A lo último, el legislador radical mencionó que el Presupuesto vigente para el corriente ejercicio no contempla ningún gasto sobre la pandemia excepto la vacunación, pese a los recientes dichos del gobernador bonaerense, el cristinista Axel Kicillof, quien habló de un “tsunami” por la situación de los contagios de coronavirus.

El PRO tampoco se quedó fuera de la discusión. A través de la vicepresidenta segunda del Senado, Laura Rodrígez Machado (Córdoba), deslizó que la carga tributaria durante el cristinismo pasó del 23% del Producto Bruto Interno al 37% del PBI.

Ya cerca de la votación, la vice del interbloque del Frente de Todos, Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), apuntó a los “perpetradores de la pesadilla” de la gestión anterior, que “siguen caminando libremente”. Y remató: “Además del costo fiscal, es liberar recursos y ponerlo en los bolsillos de los trabajadores. Sin dudas irá al impulso del consumo, ya que nuestro PBI en un 70% se explica por el mercado interno y no se fuga a los paraísos fiscales”.

El final quedó en manos del jefe de la bancada K, José Mayans, quien ya se había cruzado con Naidenoff por los más que polémicos manejos de la pandemia que aplica -a hierro caliente- Gildo Insfrán en Formosa. El cruce verbal generó la intervención de la propia Cristina de Kirchner. En realidad, la presidenta del Senado no puede opinar o comentar la discusión. “Muy maleducados, horribles”, le espetó a Naidenoff. Recién ahí reacomodó la sesión.

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