El gobierno, vía el Congreso, recibió anoche a Otto Reich con una señal amistosa: el peronismo del Senado anunció ayer que convertirá en ley la semana que viene el proyecto que regula el ingreso de tropas extranjeras al país. La propuesta deja abierta la posibilidad de otorgar inmunidad judicial a los militares extranjeros, aunque cada caso será analizado por diputados y senadores en su momento.
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El responsable del Hemisferio Occidental de la Casa Blanca, que permanecerá 72 horas en Buenos Aires, tomará de buen grado el compromiso parlamentario, aun cuando sea sólo el primer paso, ya que la iniciativa -que cuenta con sanción de Diputados- se limita a establecer el mecanismo destinado a permitir el ingreso de tropas.
El proyecto le permite al Ejecutivo mostrar como un logro propio algo que figura en la Constitución nacional y que los antecesores de Néstor Kirchner nunca cumplieron: que cualquier acceso a la Argentina de milicias fuera aprobado por el Poder Legislativo, sin excepción. Hasta ahora, cualquier acuerdo se arreglaba entre las administraciones centrales, a través de las respectivas cancillerías y el Congreso las aprobaba después de la realización de las maniobras. A partir de la aprobación de esta ley, el Congreso tendrá un papel preponderante, tal cual establece el artículo 75, inciso 28, de la Carta Magna.
La resolución, impulsada por el oficialismo, se tomó en la víspera, durante un plenario de comisiones en el que se analizó el proyecto remitido por el ex presidente Eduardo Duhalde. La iniciativa sólo se restringe a fijar el procedimiento por el cual el Poder Ejecutivo deberá solicitar al Parlamento autorización para el ingreso y la salida de tropas extranjeras del país.
En el plenario de la Comisión de Asuntos Constitucionales (la preside Cristina Kirchner), de Defensa (Marita Perceval) y de Relaciones Exteriores (Ramón Puerta), el bloque justicialista decidió respaldar el proyecto original, mientras que el radicalismo presentó un dictamen en minoría porque no fue aceptada una modificación que propuso. El santacruceño Carlos Prades había solicitado que en el artículo 6, que se refiere a los casos excepcionales en los que el gobierno puede autorizar el ingreso de tropas, se agregue que «en ningún caso, el Poder Ejecutivo podrá otorgar inmunidades a las tropas o militares extranjeros», algo que no fue aceptado por el PJ. Cristina Fernández de Kirchner defendió el texto original bajo el argumento de que se trata de «una autolimitación» del gobierno, y dijo que «antes las autorizaciones y las inmunidades las establecía el Ejecutivo sin control parlamentario». En realidad, porque no se cumplía con la Constitución (y ahora parece que sí se hará).
La primera dama se opuso a la idea de la UCR por entender que «no son buenas ni las autorizaciones ni las prohibiciones en general», por lo que «será el Congreso el que decida cada uno de los casos que solicite el Ejecutivo».
Con el respaldo de los senadores peronistas, el oficialismo se aseguró imponer el dictamen mayoritario que será tratado en el recinto en la sesión del miércoles 31 de marzo. A pesar también de que habrá otras disidencias, además de la radical, como la del independizado Luis Falcó (UCR-Río Negro), que defiende un proyecto de su propio cuño, o el socialista Rubén Giustiniani.
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