Sigue la creencia, ya adelantada por Ambito Financiero en Tapa el viernes, de que de aquí al 9 de marzo posiblemente se define el país inmediato con estas variantes conocidas y aspectos nuevos que se acaban de agregar:
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1) El Fondo no le aprueba la segunda revisión porque Néstor Kirchner se niega a un diálogo en términos razonables con bonistas privados. En este caso, la Argentina va a default total (con organismos a partir de dejar de pagar al FMI los 3.100 millones de dólares ese 9 de marzo). Sería «vivir con lo nuestro» (alguna vez lo lanzó el ex desarrollista y luego fuerte estatista Aldo Ferrer) o sea con el superávit fiscal.
Esta posición de aislarse del mundo como Cuba es considerada suicida para el país. Seríamos la primera nación del orbe en no pagarle al Fondo donde están representados 200 países. También caerían el Banco Mundial y el BID, que tienen pendientes créditos para infraestructura (agua corriente, cloacas, etcétera). Si se llegara a esto, tallan los que dicen que Néstor Kirchner renunciaría para llevarse al llano las «banderas anti-Fondo Monetario» y tratar de volver en 2007.
Lo nuevo que ha surgido es que no habría ni siquiera tal superávit fiscal para tan especial default: es embargable -se sostiene- entre 20% y 25% del valor de las exportaciones que es la parte del Estado argentino por «retenciones» (si se retienen por la fuerza de embargos, serían unos u$s 5.000 millones a cuenta de lo que el país debe). No tienen retención frutilla, algunos productos industriales y el cordero patagónico.
2) La otra posición posible es que, en cambio, Néstor Kirchner revea seriamente sus afirmaciones de no pagar más de 25% (10% en realidad) de la deuda privada. En este caso se ha jugado tanto en despotricar contra los acreedores que lo desgastaría políticamente un retroceso. Aun cuando a fondos argentinos (en las AFJP) podría obligarlos a aceptar descuento de 90% y menos -quizá 65%- a bonistas del exterior. Esto también lo asocian a la posible dimisión del actual presidente para intentar ganar en 2007 (y sin depender del duhaldismo). En esto se preferiría que un gobierno de izquierda se vaya peleando una posición, aunque extrema, y no desgastado como las tres presidencias radicales de los últimos 50 años.
3) Ha surgido ahora otra variante intermedia: Kirchner cedería en su intransigencia de 75% pero a cambio de algún desembolso financiero efectivo (del Fondo Monetario, o de «países amigos» donde estarían México, Brasil y Chile pero fundamentalmente Estados Unidos que apadrinaría todo). Aquí se calmarían los acreedores en diálogo más potable y Kirchner salvaría ese desgaste interno, aunque gire 180 grados, por «lo que trajo en efectivo» y no necesitaría ni pensar en abandonar el gobierno. Interesante posibilidad.
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