1 de julio 2004 - 00:00

"Si les toman comisaría, se van" (Giannettasio)

Graciela Giannettasio
Graciela Giannettasio
El ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, especuló ayer que detrás de la toma de comisarías hay «cosas raras» por lo que, en paralelo, la vicegobernadora, Graciela Giannettasio, advirtió que los jefes policiales a los que les tomen la dependencia serán puestos en disponibilidad.

Con Felipe Solá de gira por China, reaccionó ayer en tándem el gobierno bonaerense para plantear cómo actuará si vuelven a repetirse incidentes como el ocurrido esta semana en Tres Arroyos, hecho que derivó en el descabezamiento de la Policía Bonaerense.

Arslanian
aportó a la sospecha general de conspiracionesque, en forma periódica,anima el gobierno nacional. Dijo que le resultaba llamativo que la toma de comisarías haya comenzado el día que Solá y Néstor Kirchner salieron de gira internacional.

• Hipótesis

«Esto se desata justamenteel mismo día que ellos se van... No es que hace un mes que están tomando comisarías, fue hace 48 horas», señaló, y propuso «ver cómo evoluciona esta situación para saber si aquí hay una acción acordada y tiene alguna motivación política específica».

Dijo, sin embargo, que en el gobierno provincial « nosotros manejamos todas las hipótesis» sobre el origen de esos hechos.

A su vez, el viceministro de Seguridad, Marín Arias Duval, denunció que hay « sectores políticos que impulsan, alimentan y sacan provecho» de esos incidentes.

En tanto,
Giannettasio -a cargo del Ejecutivo por la ausencia de Solá- prefirió enviar un mensaje hacia dentro de la Policía. «En la Policía de la Provincia de Buenos Aires no se permiten las tomas a comisarías, y comisario que tenga la comisaría tomada pasa a retiro», dijo la vicegobernadora.

Desde el ataque a patrulleros el jueves pasado en Isidro Casanova, protagonizado por familiares y amigos de
Diego Lucena, el joven asesinado diez días atrás, en la provincia se produjo una seguidilla de ataques a comisarías.

La más impactante se registró el lunes en Tres Arroyos.Ese hecho forzó a Arslaniana desplazar al jefe de la Bonaerense,
Esteban Lamardo, por «inacción».

Luego se produjeron otros dos incidentes, como reflejo de aquél. Como en los tres casos -en Tres Arroyos estuvo probado-la Policía no intervino y «desamparó» a «los vecinos», según se informó desde la provincia, el gobierno quiso enviar también un mensaje hacia dentro de la fuerza.

De todos modos, Arslanian aclaró ayer que la
«fuerza» debe ser un «recurso extremo» en caso que se produzcan hechos de similares características.

Por eso, diligenció al nuevo jefe,
Héctor Iglesia, a priorizar el «diálogo», ser un «mediador, hablar con la gente, apaciguar los ánimos, establecer caminos de diálogo». Casi una tarea de asistencia social o hasta de psicoanalista.

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