Fueron protestas aisladas, pero sonoras y acompañadas por una tenue silbatina: «¡Que se vuelvan a Boca!», «¡Fuera Sanguinetti! (por Horacio, el futuro director del Teatro Colón) y «¡Queremos temporada en el Colón!». Así, en un ambiente denso en el teatro Coliseo, comenzó ayer a las 17 la última de las funciones de la actual gestión del Colón, el «Requiem» de Verdi. Al malhumor de muchos melómanos ante la anunciada cancelación de la temporada para el año próximo se sumó, por si faltaba algo, otra novedad: la intención de las futuras autoridades (cuando asuma Mauricio Macri) de disolver la Orquesta Académica del Teatro Colón, integrada por jóvenes.
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