Mañana el gobierno tiene previsto recordar el golpe del 24 de marzo de 1976. Entre las ceremonias que han despertado polémicas, se previó la remoción de los retratos de Jorge Rafael Videla y de Reinaldo Bignone en el Colegio Militar de la Nación. Los dos ex presidentes «de facto» fueron directores de ese instituto y por eso forman parte de la galería. Sin embargo, el domingo se habría descubierto que ambas pinturas, al óleo, habían desaparecido de las paredes del colegio. Tarea para los encargados de la ceremonia: reemplazarlas por otros retratos, pero fotográficos, que desentonarán con el resto de la colección. Vaya a saber si estos iconoclastas logran su objetivo, el olvido de aquellos a quienes quieren «descolgar». Podría repetirse lo que sucedió cuando la «Revolución Libertadora» quitó, en el mismo colegio militar, la placa de la promoción de Juan Domingo Perón. Era la única sobre la que preguntaban los visitantes. Deberían saberlo las organizaciones de Derechos Humanos: las desapariciones pueden volverse un boomerang y terminan haciendo propaganda.
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