2 de septiembre 2002 - 00:00

Sin inmunidad, EE.UU. atrasa envío de marines

"Es política del Departamento de Estado del gobierno de EE.UU. no retirar documentos oficiales ya presentados para su consideración"... La frase fue dicha por James Walsh al ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Ruckauf, cuando éste en lenguaje coloquial le pidió al diplomático norteamericano que quitara el último párrafo de una nota en la que se solicitaba inmunidad para las tropas estadounidenses ante el Tribunal Penal Internacional (TPI), creado por el Estatuto de Roma. La Argentina firmó y ratificó su adhesión al TPI, organismo supranacional que juzga individuos acusados de crímenes de guerra, genocidio, lesa humanidad y delitos de agresión cometidos en cualquier parte del mundo. El jueves 15 de agosto el embajador norteamericano fue recibido en el edificio de Juncal y Esmeralda por Ruckauf, la conversación no tuvo más extensión que la necesaria para poner las cosas en negro sobre blanco: EE.UU. quiere garantías para los efectivos que participarán en las siguientes ejercitaciones bilaterales: Fluvial VI (ejercicios con marines e infantes de marina en la localidad de Zárate), UNITAS (maniobras navales con desembarco anfibio en Puerto Madryn) y Fuerzas Especiales (rangers del Ejército norteamericano y comandos del Ejército Argentino en la selva de Misiones).

Los tiempos legislativos -el Congreso aún no aprobó la entrada de los marines para el Fluvial VI- eliminaron de hecho las maniobras en Zárate. Pues el ejercicio con los marines comienza el 8 de setiembre y es improbable que las Comisiones de Defensa de diputados y senadores lleguen a tiempo con la autorización para el ingreso de los efectivos de los Estados Unidos. La morosidad de los legisladores, siempre criticada, esta vez fue un alivio inesperado para Ruckauf y también para el embajador James Walsh, ahora el costo político de tener que suspender las ejercitaciones bilaterales quedará en el campo de los legisladores.

Otro preocupado es Horacio Jaunarena, quien está en la incómoda situación de devolver los recursos que ya desembolsaron los americanos para el ejercicio Fluvial VI, la totalidad de los gastos operativos inclusive los de la Armada Argentina corren por cuenta del Comando Sur de EE.UU. El miércoles pasado Jaunarena, Carlos Ruckauf y el secretario de Asuntos Militares, Fernando Maurette analizaron el camino a seguir frente al pedido de inmunidad hecho por el gobierno de George W. Bush. Jaunarena asumió la posición de no firmar ningún acuerdo bilateral con EE.UU. porque colisionaría con la letra del Estatuto de Roma al que Argentina adhirió. Tan pronto como llegó el pensamiento del ministro al edificio Libertad, por el camino de la exégesis, los mandos navales concluyeron que había que prorrogar el ejercicio Fluvial VI con los marines. Y giraron una nota oficial a sus pares de la U.S. Navy. a pesar de que esta vez participan 19 marines sólo como observadores en las operaciones ribereñas. Ruckauf mencionó que su gente estaba en la búsqueda de un atajo diplomático que evite el camino del Congreso en el debate de la inmunidad a los norteamericanos. El punto es que se estudia una fórmula de amparo resuelta a nivel de gobiernos, una especie de nota reversal, pero la estrategia parece zozobrar ante la intransigencia de Walsh, quien pretendería instrumentos con mayor peso institucional (el aval del Congreso).

Otra frase remarcada por el embajador norteamericano: el acuerdo debe cumplir con los requisitos legales nacionales adecuados, convenció a los diplomáticos del Palacio San Martín de las verdaderas intenciones de Walsh. Las maniobras entre «rangers» y efectivos del Ejército Argentino en Misiones programadas para mediados de setiembre son las más resistidas porque involucran fuerzas de elite (comandos) y se las vincula con adiestramiento para la lucha contra el narcoterrorismo. Así lo manifestaron Marcela Bordenave, Nilda Garré y Gerardo Conte Grand en una reunión informativa que hizo Jaunarena con miembros de la Comisión de Defensa de la Cámara baja la semana pasada. En cuanto al UNITAS, el único inconveniente para las tropas norteamericanas está en la fase de desembarco anfibio en Puerto Madryn. El resto de las maniobras se hace en alta mar fuera de la jurisdicción hipotética del Tribunal Penal Internacional.

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