13 de septiembre 2005 - 00:00

Sin los Kirchner, van segundos de campaña

Cristina Kirchner firmó cascos durante una recorrida por un barrio en construcción en la localidad bonaerense de José C. Paz, en el último acto de campaña antes de viajar a Estados Unidos en su calidad de primera dama.
Cristina Kirchner firmó cascos durante una recorrida por un barrio en construcción en la localidad bonaerense de José C. Paz, en el último acto de campaña antes de viajar a Estados Unidos en su calidad de primera dama.
En algunos casos no se nota -en otros, ni se sabe-, pero son candidatos. Aunque la impronta con que Néstor Kirchner tiñe la campaña no deja espacio para que, excepto Cristina Fernández y, a veces, Felipe Solá, ninguno figure en la marquesina top del kirchnerismo.

Esta semana, sin embargo, con el Presidente y la primera dama en el exterior -viajaron a EE.UU., de donde volverán el viernes- el comando del Frente para la Victoria (FpV) se vio obligado a empujar al ring electoral a los «segundos», dirigentes y funcionarios que integran las listas oficiales.

A 40 días de la elección de octubre, y a pesar de que el matrimonio Kirchner tiene programado su proselitismo vía satélite, vaciar la agenda política por 96 horas es un movimiento que ningún experto en campañas electorales se atrevería a recomendar. Sobre todo porque esta semana Chiche Duhalde pondrá en marcha la segunda etapa de su táctica de colecta de votos: presentará la plataforma de propuestas del PJ bonaerense, cuyos ejes serán la lucha por la coparticipación y la reducción de las retenciones.

El contraataque del duhaldismo tiene un objetivo mayor: volver a instalar, hacia adentro -entre los militantes- y hacia afuera -entre los votantes- la premisa de que el PJ alcanzó el piso de 20% que Eduardo Duhalde se puso como parámetro para encarar la elección.

Ayer tuvieron que enlazar a Julio Aurelio, contratado por el equipo duhaldista, para que no salga a responder de mala gana los sondeos que ubican a Chiche no sólo por debajo de 20% sino quebrando el piso de los 15 puntos, cifra que, antaño, le otorgaba la Casa Rosada.

Leyendo criptogramas conspirativos debajodel agua, en el entorno del ex presidente Duhalde creen ver la mano del gobierno ejecutando lo que tanto temían: una «ayuda» del oficialismo para reinstalar en la grilla electoral a Ricardo López Murphy.

Como antídoto, en el comando chichista muestran datos que ubican a Chiche a «diez puntos» de Cristina Fernández y creciendo. EL círculo cierra con la virtual desintegración de López Murphy, a quien, en el interior provincial, ubican detrás del radical Luis Brandoni.

El gobierno, en tanto, meterá en la campaña a actores que hasta ahora eran figuras laterales.
Alberto Balestrini, el vicecanciller Jorge Taiana, la ministra Alicia Kirchner, Sergio Massa de la ANSeS y hasta la titular del PAMI, Graciela Ocaña, se zambullirán al ruido electoral.

Por lo pronto, antes de partir, Kirchner llevó ayer a su esposa a caminar por un complejo de viviendas en construcción en una barriada de José C. Paz junto al intendente local,
Mario Ishi, y al gobernador bonaerense.

• Maniquíes


Ante la ausencia del patagónico, Solá también hará su aporte: entre hoy y el jueves visitará cinco distritos, como parte de la gira de actos «institucionales», el eufemismo que utiliza el gobierno para que el Presidente y el gobernador se dediquen a la captura de votos.

Hasta ahora, salvo actos menores y casi clandestinos -por el bajo perfil-, los candidatos del FpV, tanto a nivel nacional como provincial, fueron maniquíes en el montaje escenográfico del kirchnerismo.

Formó parte de una decisión premeditada: el diseño de campaña definido por los estrategas del gobierno consiste en
centralizar el proceso en Kirchner y su esposa/candidata. Nada, salvo algún bocadillo de Solá, atraviesa el filtro personalista de los Kirchner.

Pero el protagonismo de los «segundos» será efímero y, quizá, intrascendente: el lunes próximo, a su regreso de Estados Unidos,
Cristina Fernández reanudará su ronda de campaña con una incursión en Avellaneda, dominio del hiperduhaldista Baldomero «Cacho» Alvarez.

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