19 de noviembre 2004 - 00:00

Sin reyes ni políticos, sólo se habló de lengua

Sin reyes, políticos ni cordones policiales, en el segundo día del Congreso de la Lengua, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal dejó de lado la revolución y se mostró preocupado como la mayoría de los disertantes, por el empobrecimiento del idioma.
Sin reyes, políticos ni cordones policiales, en el segundo día del Congreso de la Lengua, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal dejó de lado la revolución y se mostró preocupado como la mayoría de los disertantes, por el empobrecimiento del idioma.
Rosario- Enviado especial a Santa Fe. Confesión de un revolucionario: el poeta Ernesto Cardenal dijo ayer en el Congreso Internacional de la Lengua Española que nunca se atrevió a emplear el «vos», forma habitual de la segunda persona del singular tanto en Nicaragua como en la Argentina, para escribir sus poemas, y que por tal razón sus líneas más famosas («Al perderte yo a ti/tú y yo hemos perdido...») le sonaban falsas. Debieron haber sido «Al perderte yo a vos/vos y yo hemos perdido...». Dijo también que envidiaba a Cortázar cuando leía cosas suyas como «Tomá, mirá lo que me prestó la Chola».

Ya sin reyes, políticos, cordones policiales, calles cortadas en el microcentro o fuegos artificiales sobre el Paraná, el Congreso de la Lengua perdió, popularmente, toda la adrenalina del día de la apertura, y asumió la modalidad más recoleta que, obviamente, deben tener estos encuentros. Mañana al mediodía, poco antes de la clausura, seguramente los vecinos se arremolinarán otra vez para ver entrar a José Saramago junto con Ernesto Sabato, en el homenaje con fastos oficiales que se le tributará al autor de «Sobre héroes y tumbas».

Ayer por la mañana, el tema de la «Identidad y lengua en la creación literaria» reunió, entre otros, al octogenario poeta comunista nicaragüense con el anticomunista escritor chileno Jorge Edwards («Persona non grata»).

• Comunismo

La discusión no fue política, desde luego, sino lingüística. Salvo cuando llevaron a Cardenal a la sala de conferencias de prensa, donde la deficiente amplificación y los inesperados ruidos de acople le provocaban frecuentes sobresaltos en su silla, y los periodistas lo hacían hablar del sandinismo y el sacerdocio: Cardenal parafraseó a Chesterton cuando dijo que el comunismo se había derrumbado en el mundo porque «en realidad, nunca fue puesto realmente en práctica, de modo que los regímenes que cayeron no eran auténticamente marxistas. Ya llegará el momento de que realmente exista», chocheó un poco este poeta que, sin embargo, dice no creer en la utopía. Eso sí, acusó al extinto gran escritor Octavio Paz de haber sido un agente de la CIA.

Durante su exposición en el amplio auditorio del teatro El Círculo, Cardenal fue la modesta atracción de la mañana: su alocución no pudo ni quiso evitar la poesía. Señaló que cuando desaparece una lengua aborigen «se empobrece toda la humanidad, como toda vida se empobrece cuando matamos a la última vaca marina». Ilustró que, entre los indios campas del Amazonas, hay 27 palabras distintas para nombrar al color verde, que son 25 los vocablos para el viento entre los miskitos del Caribe, y un mismo número las denominaciones que recibe la nieve entre los esquimales. ¿No será la economía de palabras, tal vez, un requisito para la supervivencia de los pueblos?

El cónclave está abocado a desentrañar cuál es la identidad del español o si realmente la hay. O si la diversidad es buena o mala. En definitiva, lo más importante son los hechos, y hechos auténticos fueron la presentación de dos obras realmente importantes con las que la Real Academia Española celebrará, el año que viene, los cuatrocientos años de la publicación de la Primera Parte de «Don Quijote de la Mancha» (la celebración de este congreso fue oficialmente considerada por España como el primer gran acontecimiento previo en esos homenajes).

• Presentación

El ex presidente colombiano y miembro de la Academia, Belisario Betancour, que llegó el miércoles por la tarde a Rosario, tuvo a su cargo la presentación de la monumental edición conmemorativa del clásico editada por la RAE, y cuya preparación demandó largos años de trabajo. Curada por el cervantista Francisco Rico, tiene, además de un prólogo de Mario Vargas Llosa y otros prefacios, uno de los glosarios más enormes sobre el vocabulario, los giros y las expresiones del Quijote que se hayan publicado hasta ahora (habrá dos versiones, una de colección y otra popular, que en la Argentina costará sólo 25 pesos).

El otro de los libros que se presentó ayer en el Congreso fue otra obra de envergadura, el
Diccionario Panhispánico de Dudas, elaborado por la Academia a partir de los archivos de las consultas que recibieron a lo largo de los últimos años, en especial desde la inauguración de su página Web.

Por un extracto que se distribuyó en la prensa, queda claro que la Academia (cuyo lema fundacional es
«Limpia, fija y da esplendor») se puso al día en materia de tolerancia verbal, aunque si bien ya no «limpia» como antes, continúa «fijando» con la misma obstinación en su intento de dar esplendor, sin dejar de inclinarse desde luego por las formas peninsulares.

Por ejemplo, para la RAE es absolutamente lícito decir
«vídeo», acentuado en la i a la manera fonética inglesa, pero le impedirá a los americanos, al menos por un tiempo, ese tipo de asimilación. Así «doméstico» continuará aplicándose únicamente a lo hogareño y no a lo nacional (nada de «vuelos domésticos», como dicen los mexicanos), y «bizarro» continuará siendo únicamente un sinónimo de «maravilloso» pero nunca de «extraño» o «raro» o «ridículo», es decir, como lo emplean casi todos los adolescentes (o no tanto) de Buenos Aires.

Los académicos presentes en Rosario llaman cariñosamente a este diccionario
«el Depedé», es decir, la forma abreviada «DPD» para Diccionario Panhispánico de Dudas. Dicho sea de paso, una costumbre incurablemente sajona de abreviar, que Don Ramón Menéndez Pidal habría condenado sin más.

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