Sin urnas, Kirchner le gana interna a Duhalde
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• En principio, uno bastante visible. La posición de su esposa Cristina, que pretendía ocupar la Secretaría General del partido. La noticia llegó a los negociadores del congreso el jueves por la noche, durante la comida que se servía en la sede partidaria de la calle Matheu. Pero nadie quiso prestarle atención. Un problema para Camaño, quien reservó ese lugar para sí. A la senadora Kirchner, en cambio, la abuchearon.
• Además, Kirchner pretendió que de la reunión de Parque Norte saliera una amnistía para todos los peronistas expulsados del PJ por haber participado de listas ajenas durante los últimos años. Se lo negaron por unanimidad.
• Sin embargo, lo que más afectó a Kirchner no fueron las dos negativas anteriores sino el diseño político que escondían las decisiones de Parque Norte: al suspenderse las internas por tres años se decidió que el acceso a la conducción del partido estaría cerrado hasta 2007, inclusive para él.
La conducta que llevó adelante Kirchner en estos días sólo resulta comprensible si se parte de una premisa: su gran interés por el control del PJ, al que pretende sometido a su mando. Sólo una mirada ingenua podría suponer que el Presidente navega hacia las afueras de esa estructura que, entre otras cosas, tiene poderosos lazos con el Congreso.
Además, si no se marchó del PJ cuando gobernaba Carlos Menem y él militaba casi en la oposición (llegó a apoyar a outsiders como Gustavo Béliz), ¿por qué habría de hacerlo ahora, cuando está al frente del gobierno y necesita como nunca de recursos de poder? La «transversalidad» no debe llamar a engaño: es un mito provisorio que sólo disimula que Kirchner todavía no tiene lo que ansía, es decir, el mando del peronismo. Ahora todo el proceso se dirigirá a habilitar las inter-nas. ¿Habrá un enfrentamiento real? Lo más probable es que se repita lo que sucedía en tiempos de Menem, es decir, que se presente una lista oficial y que, al no haber contrincantes, se la consagre como la conducción del PJ.
Duhalde entendió bien el mensaje de Kirchner, sobre todo donde más le duele, la provincia de Buenos Aires. Kirchner consiguió en un santiamén que Felipe Solá deje la conducción filoduhaldista del PJ sin consultar siquiera a quien, se supone, es el jefe del distrito. Si necesitaba otro gesto, Duhalde se enteró de que su aliado incondicional en la pelea contra Menem, Carlos Juárez, perdía la provincia por la intervención federal. La respuesta la dio ayer Hilda Chiche Duhalde, al renovar su profesión de fe en el gobierno en el programa «Hora clave».
El otro protagonista de la historia es José Manuel de la Sota, quien tiene cuitas viejas y nuevas en relación con Kirchner. La más antigua, si no la más dolorosa, es que el actual presidente, en un dúo con Duhalde, lo desplazó de su carrera presidencial en 2003 sin siquiera un llamado de cortesía. Una herida más reciente tiene que ver con plata, ya que Córdoba espera en vano desde hace meses que se le refinancie una deuda de cerca de $ 300 millones como parte del programa de financiamiento ordenado del que se beneficiaron todas las provincias.
Kirchner no tiene aprecio por los detalles y menos le in-teresa el protocolo. Su estilo, volvió a demostrarlo, es siberiano. Por eso sólo tendrá éxito si conserva recursos de poder hasta el final. Cree que los poseerá porque si a algo no parece temer es a la venganza que engendra el resentimiento. Peronista como pocos, cultiva -ahora frente a Duhaldeaquel proverbio del correntino Julio Romero: «Poder que no abusa poder que no sirve».


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