23 de octubre 2002 - 00:00

Sobornos pasó a ser una puja de lobbystas

El influyente senador pampeano Carlos Verna volvió a quedar ayer en el centro de la escena de la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde se sustancia una investigación casera sobre el presunto pedido de coimas a banqueros.

Verna
debía comparecer ante los miembros de la dependencia que encabeza la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, pero se excusó de hacerlo y pidió contestar por escrito todas las inquietudes acerca de su relación con el lobbysta Carlos Bercún. De todas maneras, reconoció en una carta remitida a la titular de la comisión que asistió a una cena con Roberto Lavagna y Bercún en las oficinas de este último, el 24 de julio. «Concurrí invitado por el señor Bercún, invitación que me formulara a sugerencia del diputado nacional Alberto Coto (nexo de Economía con el Congreso)», sostuvo Verna y justificó que no podía negarse porque «se desarrollaba en una consultora contratada por el ministerio».

Tampoco rehusó que conociera a Bercún, ya que « ha ocupado la secretaría de Coordinación y de Relaciones Institucionales durante el período 1996-1999, que gestionaba las reuniones de trabajo entre los señores senadores y el resto de los funcionarios de Economía, sistema que se instrumentó en las reuniones del bloque justicialista a las que habitualmente concurrían funcionarios como el doctor Roque Fernández, Pablo Guidotti, el doctor Carlos Silvani, etc.».

La semana pasada, Lavagna había señalado a Verna como virtual socio del consultor que ofició de enlace entre Economía y el Parlamento, durante las gestiones de Domingo Cavallo, Fernández, José Luis Machinea y hasta el actual ministro, además de consultor de bancos, entre ellos, el Central.

Lavagna
reveló que había cenado con Bercún en la sede de la consultora que éste maneja, invitado por el senador pampeano, quien acordó la cita con el diputado Coto. Ayer, el nuevo nexo de Economía con el Congreso concurrió a Asuntos Constitucionales y aprovechó para seguir enlodando a Verna. Coto comentó que había pensado que «Bercún era asesor» del senador, aunque se mostró impreciso a la hora de explicar cómo se organizó la comida. En un momento, señaló que Verna lo había hecho llamar por el secretario parlamentario de la Cámara alta para combinar la cena con el lobbysta, a pesar de que más adelante pareció contradecirse al referirse a Raúl López (ex director de Asuntos Políticos de Economía y sucesor en el cargo de Bercún en ese mismo cargo) como gestor del encuentro.

No faltó la cuota de humor en la visita de Coto a la Cámara alta. En uno de los tramos más divertidos, la peronista tucumana Malvina Seguí quiso ahondar en la confesión del diputado de que «no sabía que la cena era en la oficina de Bercún».

«¿Pero usted llevó allí al ministro?», le preguntó la legisladora con cierto tono recriminatorio, tratándose de un diputado que ayuda a Lavagna (si bien «ad honorem», como subrayó el economista en su comparecencia de hace 7 días). « Yo no lo llevo, lo lleva el chofer», replicó Coto, mientras se sumergía en un sillón del salón de lectura. A su alrededor, todos sonrieron, incluida la señora de Kirchner.

La disposición de Verna a contestar de oficio no cuadró en la comisión, a pesar de que pocos dudan de que vaya a mudar de parecer. La señora de Kirchner volvió a citarlo para mañana, a las 10, cuando también deberían comparecer Aldo Pignanelli (BCRA), el lobbysta Bercún y López.

En sede tribunalicia,
Manuel Sacerdote (BankBoston) y Carlos Giovanelli (Citibank) admitieron ayer que se reunieron con legisladores en las oficinas de Bercún, el 2 de mayo, pero insistieron en que no escucharon hablar de «coimas». El juez federal Claudio Bonadío, que entiende en el caso, agregó al expediente un anónimo esperado.

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