9 de octubre 2006 - 00:00

Socialistas, lejos ya de Lavagna, ahora miran hacia Kirchner

De la tarde de agosto que en Rosario compartieron palco con la cúpula de una UCR que vitoreaba a Roberto Lavagna, el socialismo derivó hacia un formato antagónico del que dibujó por entonces: más que nunca, el PS abortó la opción de un pacto con el ex ministro.

En cumbre nacional, este fin de semana el partido que preside Rubén Giustiniani -y anota la posibilidad cierta de vencer en Santa Fe- dinamitó todos los senderos hacia Lavagna, pero no clausuró la opción de compartir boletas con Kirchner o espacios satélites del Presidente.

Como este diario lo anticipó a mediados de setiembre, el socialismo bosquejó un perfil autónomo para 2007, pero planteó su expectativa de conformar un frente electoral con otros «espacios del progresismo», y rechazó cualquier ensamble con «la derecha».

En ese esquema, el PS lanzó como potencial candidato propio a presidente al porteño Héctor Polino. Todo tiene su explicación: además de leal al partido, Polino integra un bloque difuso que, algunos con más sutilezas que otros, no ven mal una sintonía con Kirchner.

De hecho, Polino había redactado su juramentopara asumir como secretario de Medio Ambiente de la Nación, pero sometió a arbitrio del partido esa determinación y en plenario el PS -que por entonces no veía mal a Lavagna- se opuso a que sea funcionario.

En adelante deberá resolverse cómo se mueven esas piezas. El sábado, Giustiniani tradujo el resumen de la cumbre como un «ni Kirchner ni Lavagna» pero, en rigor, la mesa partidaria tuvo una postura menos respecto de la posibilidad de acercarse al kirchnerismo.

  • Aspectos centrales

    Hay una serie de elementos que deben considerarse para entender los pasos del PS y proyectar, siempre siguiendo con detenimiento la pulseada entre santafesinos y bonaerenses, dónde se parará el socialismo en 2007. Los aspectos centrales:

  • En dos distritos, Córdoba y Capital Federal, el oficialismo partidario teje acuerdos con dirigentes que orbitan en torno a Kirchner. El porteño Roy Cortina empuja la candidatura de Jorge Telerman. El cordobés Eduardo «Pato» García, que capturó el PS desplazando a la diputada Laura Sesma, avanza en un pacto con Luis Juez, otro que figura en el segundo anillo del kirchnerismo. En esos casos, el PS formal jugará sino con el oficialismo nacional al menos con dirigentes que sintonizan con la Casa Rosada.

  • Es una tendencia latente. La semana pasada, vía Graciela Ocaña, el socialista bonaerense Osvaldo Deza se plegó al armado de pro K que diseñan aristas y frepasistas. También en Neuquén a un movimiento similar de la mano de Humberto Zambón, mientras que Raúl Puy -en minoría ante Cortina- también busca un espacio bajo el cielo kirchnerista. El truco es simple: esos socialistas, así como también Polino y los que controlan el partido en Buenos Aires, Jorge Rivas y Ariel Basteiro, asustan con el fantasma Lavagna para en la estampida correr a los brazos de Kirchner.

  • Otro juego es el de los santafesinos que con Hermes Binner como candidato no quieren sobresaltos: mantienen un acuerdo local con la UCR, pero no rompen lanzas con el gobierno nacional. Así y todo, Giustiniani -aunque no lo confiesa en público- es quien más interesado se mostró en un posible acercamiento con Lavagna. Este sábado, si ese plan alguna vez fue más que una fantasía, quedó cancelado.

  • El riesgo, en este esquema, es que el socialismo marche a una atomización donde comparta listas con la UCR en una provincia, en otras con el gobierno y en la de más allá con el PC. Para intentar unificar ese desmadre se deslizó, sin la debida escenografía, la postulación de Polino para la presidencial, nombre que batieron Basteiro y Rivas bloquear el avance hacia el ex ministro de Economía, ahora dirigente opositor. También para aplacar las divisiones se ofertó armar un frente con sectores progresistas, colectivo donde se incluye a grupos de la CTA, el cooperativismo de Carlos Heller, el ARI y el radicalismo no Lavagnista.

  • Eso que Giustiniani llamó «calle ancha de fuerzas sociales afines e independientes» tiene sus limitaciones: salvo en Capital de la mano de Claudio Lozano y Fabio Basteiro, el espacio que promete Víctor De Gennaro.
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