16 de octubre 2002 - 00:00

Solá dice que necesita 10 mil policías más

Buenos Aires - El gobernador Felipe Solá reconoció ayer que la inseguridad «es el problema número uno» del distrito que administra, atribuyó el aumento de hechos delictivos a la crisis económica y dijo que «para poder controlar» la situación necesitaría «entre 5 y 10 mil policías más».

El mandatario remarcó que los efectos de la delincuencia «están en todos lados», pero lamentó que «se haga sentir con más fuerza entre las personas más humildes» a las que consideró la franja «más vulnerable» de la problemática que tiene epicentro en el Gran Buenos Aires.

Solá indicó que la Policía Bonaerense tiene actualmente en servicio a 45 mil efectivos, aunque subrayó que de ellos sólo 12 mil están abocados a tareas en calles.

«Para poder controlar la delincuencia necesitaría entre 5 y 10 mil policías más en toda la provincia», calculó. Otro dato, en tanto, preocupa a los funcionarios bonaerenses: la fuerza provincial lleva en el año 43 efectivos muertos.

Por otra parte, el número de asesinatos en la provincia de Buenos Aires aumentó casi 50% en los últimos diez años. En los primeros ocho meses de 2002 se registraron a razón de 7 homicidios por día cuando en años anteriores se producían 3,6 asesinatos cada 24 horas.

• Homicidios

La tasa de homicidios es de 14,53 cada 100 mil habitantes, un número que supera los 12 casos cada 100 mil habitantes de Nueva York. Sin embargo, aún está por debajo de las tasas del Distrito Federal de México y la brasileña San Pablo de 25 y 70 respectivamente.

El gobernador Solá cargó contra la crisis como responsable número uno del incremento de la delincuencia en su terruño. «La inseguridad es el problema número uno de la provincia y los asesinatos hablan de la carga de violencia que tiene esta gente que está en la delincuencia, asesinatos sin sentido la mayoría de ellos», aseguró. Según el mandatario bonaerense, «todo se ha dado en el marco de un cambio muy fuerte que ha habido con la crisis».

La ola de inseguridad tiene otra arista difícil para la administración provincial. Se agrega al problema del alojamiento de delincuentes en instalaciones superpobladas que generó la idea de Solá de trasladarlos a contenedores.

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