Solá: "Nadie puede arrogarse el acusar al otro de cómo gobierna"

Política

El canciller intervino en la cumbre de países latinoamericanos y caribeños , ayer en México, donde también mantuvo reuniones bilaterales.

Felipe Solá debutó ayer, en México, como orador en representación de la Argentina al hablar en la cumbre de Celac, que reúne a 33 países de Latinoamérica y el Caribe. El Canciller, coloquial, habló de provocar la amistad entre las naciones y resaltó lo que considera las virtudes de fortalecer ese foro. En la intervención, ayer por la tarde, Solá no mencionó -aunque sí aludió- conflictos como los de Venezuela y Bolivia, ni tampoco introdujo el agravamiento de la situación en Medio Oriente como parte de su alocución. Anoche, el ministro, se preparaba para reunirse con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con quien la Argentina viene mostrando sintonía y además acompaña la propuesta de la postulación de la ecuatoriana María Fernanda Espinosa para dirigir la Organización de Estados Americanos (OEA), en contra de la reelección de Luis Almagro. Por otra parte, México asumió la presidencia pro témpore de la Celac ayer.

“Nos parece más que necesario que haya logros concretos durante 2020, que nos permitan estar orgullosos de pertenecer a la Celac, de haber aprobado ese plan de trabajo y haber hecho todo lo posible durante este año que nos espera para que esos logros se concreten...”, dijo ante el foro Solá al participar en la sesión plenaria de los ministros de Relaciones Exteriores. Felicitó a México por asumir la presidencia pro témpore de la Celac y destacó “la oferta que nos hace México desde el punto de vista temático”, ya que “en lugar de mantener una actitud conservadora, hay una plena conciencia sobre los riesgos que estamos corriendo y sobre la necesidad de la unidad. ‘Inventamos o erramos’, decía Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar...”.

Solá consideró que “América latina atraviesa circunstancias como las que todos conocemos, con datos acompañados de dolor y de un estado de cierto resentimiento y de malestar en buena parte de nuestros pueblos”, que “se va expresando de distintas maneras y puede sorprender a cualquiera, por lo cual nadie puede arrogarse el acusar a otro de cómo gobierna”. Explicó entonces que “trabajemos para que nuestros logros sean visibles, respetados y que sean el camino para que otros se enteren”.

“Lo mejor que podría ocurrirnos es reunirnos dentro de un año y lograr que la Celac sea envidiada, y que quienes no hayan trabajado con nosotros sientan bronca y rabia por no haber estado...”, consideró el ministro de Relaciones Exteriores y afirmó que “sabemos perfectamente cómo hacer un debate que nos separe rápidamente: que lo primero que se hace en una relación multilateral es buscar a quienes piensan igual, lo que podríamos llamar zona de confort”, pero “al mismo tiempo, cuanto más amigo de ellos uno se hace y más coincidencias encuentra, más enemigo se hace de los que piensan distinto y empieza a haber más grado de adversidad. El desafío es encontrar una salida, pero no una escapada o una fuga”.

“Si hay algo que une a las personas es el trabajo en común. Cuando las personas están enojadas y empiezan a tener una obra en común y a buscar el mismo objetivo y el mismo logro durante un tiempo, es muy difícil que no terminen amigas”, ejemplificó Solá.

El canciller, durante la jornada mantuvo reuniones con sus pares de México, Perú, Ecuador, Panamá, Cuba y Surinam, y los candidatos a presidir la OEA, la ecuatoriana Fernanda Espinosa y el peruano Hugo De Zela. Entre otros, acompañó a Solá, Carlos Tomada, quien ya tiene la aprobación de México para desempeñarse allí como embajador argentino, un cargo que iniciará en comisión hasta que el Senado apruebe los pliegos de los distintes representantes en el exterior que tendrá el país.

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