30 de marzo 2005 - 00:00

Solá tantea a intendentes por la opción "colectora"

Felipe Solá
Felipe Solá
De tan amplio, abruma. El abanico de opciones que ojea Felipe Solá parece inagotable. Al plan de la «colectora» que, prendida de Cristina Fernández, anote una ristra de candidatos opuestos al PJ ortodoxo, sumó uno más revoltoso: separar la elección provincial de la nacional.

Es puro humo para confundir a su enemigo, Eduardo Duhalde. En los hechos, someter a los bonaerenses a dos elecciones en un mes huele a jugada de altísimo riesgo público. Tampoco, en rigor, salvo que lo haga en las próximas dos semanas, dispone de tiempo para dar ese paso.

Pero la idea es sintomática: refleja hasta qué punto, de uno y otro lado del río, en el PJ bonaerense «todo vale». Veamos el argumento que alimenta aquella fantasía: «Si lo que queremos es que la elección sea entre nosotros y Duhalde, hagamos la elección provincial un mes antes».

En términos prácticos, para hacerlo, Solá tendría que firmar un decreto que anule el 90/05 con el que adhirió al 23 de octubre como fecha para elegir los cargos provinciales, en paralelo a la elección nacional.

Al separar los comicios, el «efecto Cristina» se desvanecería, lo que, presumen los promotores de las dos fechas, beneficiaría a Solá. «Los duhaldistas no podrían esconderse debajo de las polleras de Cristina y tendrían que mostrar la cara», dicen.

Pero más allá de esos jugueteos, la obsesión de Solá es desmalezar las dudas sobre su propuesta de anotar una «colectora» que con candidatos propios enfrente al duhaldismo. Una boleta que lleve candidatos propios tanto a diputados nacionales como en cargos provinciales.

El lunes, en la reunión del BAPRO, otra vez sonaron planteos contra esa estrategia. Esos murmullos son los que quiere silenciar.
«Antes de decidir si vamos por dentro o por fuera del PJ, voy a charlarlo con los intendentes», dijo ayer Solá en un contacto con la prensa.

• Desacuerdo

«No hay díscolos, hay algunos que no están del todo convencidos», recurren a eufemismos en el felipismo a la hora de explicar el escozor de algunos dirigentes por abandonar sello y símbolos del PJ para saltar a octubre en un frente que abrace, entre otros grupos, a piqueteros.

• El intendente de La Matanza,
Alberto Balestrini, no está de acuerdo con la propuesta de Solá de ir por fuera del peronismo. «Yo no le voy a regalar el PJ a nadie. Quiero ir a internas y ganarlas», les avisó Balestrini al gobernador y a varios funcionarios con despacho en La Plata. Punto y seguido, ratificó que acompaña a Solá, pero que no comparte esa estrategia. «Yo al partidono renuncio. Después discutimos lo demás», se plantó. No es un dato menor: Balestrini es el mayor aliado territorial de Solá -en Matanza votan 800 mil personas, que equivale a 10% de los votos de la provincia. Hurgando en esa desinteligencia, el duhaldismo sugiere que su jefe llamó al matancero y lo apaciguó con la promesa de promoverlo como senador nacional y eventual escolta de Cristina Fernández. Balestrini llamó a La Plata para aclarar: «No hablé con Duhalde, ni soy candidato a nada». Lo que es cierto es que el norte del matancero se dibuja en la Casa Rosada, no en La Plata. Ocupado en blindar su distrito de las avanzadas duhaldistas, Balestrini no estuvoanteanoche en el BAPRO.

• En cambio, en la cumbre trasnochada del lunes, se apiñaron intendentes y legisladores para liberar sus dudas sobre el «modelo colectora».
Gilbero Alegre, intendente de General Villegas, actuó como vocero. «Hay que escuchar a todos los intendentes para ver qué opinan y después convencerlos de que esto es lo mejor», intervino Alegre. No habló sólo en su nombre: en el interior, son varios los jefes comunales o dirigentes que ostentan el control del PJ y recelan la opción de resignarlo para aventurarse por fuera del partido. El PJ, aunque protocolar, es un imán del que más de uno no quiere, o no puede, despegarse.

Ante las observaciones,
Solá deslizó sus fundamentos. «Si vamos por afuera y ganamos en octubre, el 24 el PJ somos nosotros por más que el sello lo tenga Duhalde», dijo remontando la historia para remitir al '85, cuando Antonio Cafiero desbarrancó a Herminio Iglesias.

A más de uno se le nubló la vista y se le humedecieron los labios con la torta que, accesible o no, el gobernador les puso delante.

Y pronunció el abracadabra que, dijo, desvanece las dudas legales sobre si se puede o no colgar una boleta paralela de la de Cristina senadora.
«Ella debe ir con un frente y nos da a nosotros su boleta, con el mismo número. Así todos sumamos para ella.»

No fue la única tentación que arrojó sobre la mesa. Para minimizar la presunta intención de Duhalde de desconocer a Cristina como candidata, Solá planteó que Kirchner podría confeccionar en soledad las boletas de senadores y diputados nacionales mechando nombres propios, duhaldistas y felipistas.

«No hay que descartar esa posibilidad»,
dijo Solá y sembró el silencio entre los suyos.

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