30 de enero 2001 - 00:00

Surge nueva crisis De la Rúa-Álvarez

Carlos Chacho Alvarez va perdiendo confiabilidad día a día, aun entre los dirigentes radicales, para quienes conservaba todavía esa virtud, como Federico Storani o Raúl Alfonsín. Mañana sesionará por primera vez el equipo bipartidario que se decidió crear en la casa de Chrystian Colombo la semana pasada, cuando Alvarez comió con Fernando de la Rúa. El ex vice llegará a esa reunión inaugural embanderado en una campaña por la que pretende que los «senadores sospechados» por él por los presuntos sobornos del Senado no tengan derecho a someterse nuevamente al voto de la población. Ya le contestó Storani, recordándole que el país posee instituciones que permiten prescindir de las preferencias de una sola persona -en este caso Chacho-. Pero el jefe del Frepaso insistió ayer con su «dedo eléctrico» contra candidatos radicales y agregó que no volvería a integrar una fórmula con De la Rúa. Si alguien se lo ofreciera, claro. (Ver nota vinculada)

Este estado de ánimo, para nada apacible, resulta comprensible recién cuando se conoce lo que sucedió esa noche en lo de Colombo: De la Rúa casi impide que comience la reunión con un reproche frontal a Alvarez. «Estás mintiendo con lo que decís sobre el gobierno en el caso del Senado y voy a dar una conferencia de prensa demostrando que hicimos todo para que se despejen las sospechas» le dijo. Enumeró las denuncias ante la Oficina Anticorrupción y la apertura de las cuentas de la SIDE para la Justicia. Alvarez aclaró que no había que tomar tan a mal sus dichos, que no pretendía molestar al Presidente. Pero el clima, a partir de ese comienzo, no se recuperó nunca durante la reunión. Las secuelas se observan ahora, a pesar de las versiones que emite el gobierno para que se crea en su pacificación interna.

En este clima de nuevo tormentoso llegarán Alvarez, Alfonsín, Storani, Rafael Pascual, Colombo, Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, Rodolfo Rodil y José Vitar a la primera reunión del grupo de conciliación que decidió crearse en lo del jefe de Gabinete el miércoles pasado. Ese primer encuentro se realizará mañana y debería servir para lo que no sirvió aquel asado. Es decir, para que se instaure una paz, aunque sea hipócrita, que permita a radicales y frepasistas llegar con listas comunes hasta las elecciones del último trimestre.

La puja tenderá a expandirse a todo el país. Obviamente: ahora cada candidato a senador que se sienta ofendido tendrá derecho a contestar los insultos y Colombo no tiene carne para todos. Para Alvarez esa crisis puede ser providencial. Por lo menos hasta ahora, la crisis de la Alianza impide que se observe otra turbulencia: la fractura hacia la que se precipita el Frepaso y que Alvarez parece impotente de evitar. No sólo los dirigentes de ese partido, que a la vez son funcionarios, han decidido darse su propia agenda de trabajo, ajenos a su jefe. Otros militantes, como algunos concejales de La Matanza, han resuelto de nuevo cortar rutas para arrancarle al gobierno nuevos planes Trabajar. Son frepasistas a los que se investiga en la Justicia porque presuntamente cobran después parte de esos «auxilios» que reparten entre sus fieles. Alvarez no los controla y tal vez sea lógico. Lo raro es que tampoco los denuncia.

Dejá tu comentario

Te puede interesar