18 de junio 2010 - 16:21

Taiana, primera víctima del ajuste de cuentas por Gualeguaychú

• Cristina lo acusó de deslealtad por una publicación periodística sobre la crisis con el Uruguay. • Enfurecido, Taiana le cortó el teléfono, renunció y lo hizo público cuando pasaban las horas. • En la noche del jueves tuvieron una larga charla Néstor, Cristina de Kirchner y Taiana en Olivos de la que salieron amigos. • Giro: Timerman es un antichavista y un crítico vehemente de Irán que aleja al gobierno de los enemigos de EEUU.

Jorge Taiana se convirtió ayer en la primera víctima del ajuste de cuentas que se disparó - como adelantó ayer este diario - entre funcionarios del gobierno luego del levantamiento del corte al puente de Gualeguaychú. La urgencia por construir en los próximos 60 días algún producto político que convenza al público y a los ambientalistas de que el gobierno tiene algo que ofrecer para superar este conflicto desató inquinas escondidas entre Cristina y Néstor Kirchner y sus funcionarios, algunos de los cuales, como Taiana, reclamaron condiciones para asumir las negociaciones con el Uruguay los activistas, hasta ahora delegadas en el gobierno provincial de Entre Ríos, la jefatura de gabinete y el ministerio de Justicia.

Si no mediasen esas aversiones entre funcionarios no hubiera estallado ayer Jorge Taiana en una charla telefónica a las 8 de la mañana con la Presidente por una cuestión de lealtades. Ésta le reprochó al Canciller la responsabilidad de un titular del diario Clarín en el cual el gobierno aparecía comprometido con la idea de José Mujica de llamarlo a Lula da Silva para que Brasil participe de la vigilancia ambiental del río Uruguay en toda su extensión. Esa minucia llevó a un diálogo exasperado cuando Taiana negó haber filtrado esa información que, de dígase de paso, estaba en otros medios en la mañana de ayer, en su mayoría destacando el protagonismo del Canciller en la nueva etapa de la crisis con el Uruguay por Botnia.

No le creyó Cristina a su ministro y avanzó en el agravio cuando le dijo que los leales son criticados en Clarín, en cambio a vos nunca te critican. ¿Qué no soy leal? se exaltó el pacífico Taiana, un hombre al que es difícil verlo en un exabrupto por su temperamento suave, hasta aburrido diríase. ¿Cómo que no soy leal, quién es leal entonces? Y... - dudó Cristina -... No sé, Boudou, por ejemplo, que siempre Clarín lo critica.... Taiana estalló del otro lado de la línea con algo así como que no se iba a prestar a esta altura de su vida a exámenes de lealtad ante nadie. Cortó enojado la llamada y se sentó a escribir su renuncia.

La hizo manuscrita - esa artesanía solemne que le recomendó Adalberto Rodríguez Giavarini a Fernando de la Rúa en su despedida - y se la envió a Carlos Zannini, gerente de la mesa chica presidencial. Comenzó a hacer las cajas con sus papeles, pero cerca de mediodía advirtió que nadie lo llamaba del gobierno para acusar recibo del acto más importante de su carrera política. Hasta creyó por un instante que todo había sido una pesadilla mañanera; recuperado de ese encandilamiento en el piso 13º de la Cancillería, mandó redactar un comunicado de prensa haciendo pública su renuncia. Esto hizo reaccionar a Olivos. Cristina de Kirchner pidió una llamada a Washington y habló: Héctor, venite ya mismo a Buenos Aires que vas a ser Canciller. Timerman, que soñó ese instante tantas veces - lo negará; pero si no es cierto debió soñarlo, porque ha sido la sombra de Taiana durante cinco años - se quedó mudo. Estaba saliendo hacia una oficina del gobierno americano para una reunión de sherpas del G-20 para preparar el viaje de la Presidente a la cumbre de Toronto de la semana que viene. ¿Qué pasó? Lo que pasa cuando los ciclos se agotan - respondió para rematar Hay que oxigenar la cancillería. Ni tiempo se dio Timerman para aceptar el cargo, algo que estaba supuesto en la llamada misma, y en la mañana de hoy estará en Olivos para convenir detalles de equipo y otras minucias de su jura el martes próximo.

La verdad es que ni Taiana sabe por qué se va ni Timerman sabe por qué llega. Los dos tienen la categoría de Favoritos en la agenda de los Kirchner. Antes que nada por portación de apellido y leyenda. Taiana es el hijo del ministro de Juan Perón en el tercer gobierno y en la mitología peronista apañó a los jóvenes de la Tendencia, entre ellos a su hijo, con quien compartió un doloroso y largo cautiverio como presos políticos. Ha sido embajador de los gobiernos democráticos desde 1983, fue secretario de la comisión interamericana de Derechos Humanos y se convirtió en uno de los ministros de más prestigio de los gabinetes Kirchner. La forma como algunos opositores lloraban ayer su renuncia (Se va lo mejor que tenía el gobierno, se dolió Elisa Carrió) exhibe la clave de esta historia: Taiana estaba sentado en un polvorín de diferencias con los Kirchner que surfeó con profesionalismo pero que podía estallar en cualquier momento, como ocurrió, por una cuestión de estilos.

Timerman es un periodista - tuvo un paso como columnista del diario Ámbito Financiero - hijo de otra leyenda de la profesión, Jacobo, que también sufrió cautiverio y torturas bajo el último régimen militar. De posición acomodada se diferencia del resto del rebaño de los políticos porque no necesita acudir a fantasías para justificar su declaración jurada. Tampoco le debe nada a nadie y actúa, como lo hace con agresividad contra el grupo Clarín, según el lema No tengo nada que perder. Culto, lector empedernido, maneja un llavero en Washington envidiable para cualquier país. Tiene acceso a ricos y famosos, empresarios, demócratas y republicanos, dirigentes comunitarios judíos. Lo une a Taiana un estilo de vida casi ascético, solitario, diríase la añoranza de una militancia adolescente, no tienen vida social rumbosa, no se los verá en ninguna vidriera, ni se sabe de qué se alimentan. En suma, dos productos de aquellos que hacen recordara la frase del Mìo Cid sobre qué buenos vasallos serían si tuviesen buen señor (a).

No es posible saber en este momento qué motivó que Cristina de Kirchner usase el pretexto de la publicación en Clarín para pelearse con Taiana. Es posible que ni quisiera una ruptura y que en estos momentos esté pensando en alguna reivindicación del ex canciller con algún cargo de relumbrón. No puede tolerar que se diga que ella lo echó a Taiana y que éste salga a rehacer su vida por ahí sabe Dios con quien y, en una de esas criticando. Es un alivio que diga que no abandona el proyecto sino el opuesto de lucha; por eso en el relato oficial la renuncia ha sido por cuestiones personales y no diferencias de criterio - que es lo que dice el texto de la renuncia.

Algo pasó seguramente en las últimas 48 horas que resintió una relación marcada por diferencias. No hay ministro que haya estado más con la Presidente en ese lapso. Lo recibió el miércoles por la noche y vieron juntos el comienzo de la asamblea de Gualeguaychú. El jueves lo llamó a su despacho la escucharle el informe de las repercusiones, lo que había hablado con Sergio Uribarri sobre la reactivación de la CARU (Comisión administradora del río Uruguay) como órgano para vigilar Botnia. Tan entusiasmados parecían que se subieron al helicóptero y se fueron juntos a Olivos en donde continuaron la charla con Néstor Kirchner, agregando otros asuntos como la secretaría de éste en la Unasur. Hablaron de cómo quiere el santacruceño refaccionar su imagen de fighter y presentarse como un amable componedor de entuertos ajenos. Es algo que le piden los votantes a un candidato y cree que Unasur es la oportunidad para hacer crecer ese flanco. Por eso cuando fue al Paraguay estuvo con Fernando Lugo, pero también con sus opositores. Ahora quiere a Chile y mostrarse como un hombre amplio que puede hablar con quienes están en sus antípodas ideológicas.

¿Le tomaron examen en esas reuniones a Taiana sobre si debía ser el hombre para llevar adelante la nueva etapa en Gualeguaychú? ¿Dijo algo, sin darse cuenta, que no les gustó? ¿No reclamó ante el matrimonio méritos para sí en el levantamiento del puente, o en el armado de la posición argentina en la reunión de la semana que viene en G-20, o en la recomposición de las relaciones con China, adonde va la Presidente la semana que viene? Para los conspirativos: ¿no deslizó críticas a otros ministros al decir que era inevitable que el ex embajador Eduardo Sadous cuente sus historias venezolanas ante la comisión de Relaciones Exteriores de Diputados que maneja el duhaldista Alfredo Atanasoff? ¿Acaso señalar responsabilidades por el tema Brasil-Botnia no disfraza enojos presidenciales por otras publicaciones de ayer? Con las horas se sabrá qué agravio rompe una confianza, casi una intimidad, que nació cuando Taiana era vicecanciller de Rafael Bielsa, éste estaba de viaje y estalló el caso Hilda Molina en Cuba. No había nadie en la Cancillería y Taiana fue a dar explicaciones a Casa de Gobierno. Nunca antes habían tenido una reunión a solas Kirchner y Taiana; de esa reunión salió la ejecución sumaria del jefe de gabinete de Bielsa, Eduardo Valdés. El canciller-poeta dejó el cargo al año siguiente y Taiana se adueñó del piso 13º.

Ese maratón de charlas cebó la explosión de la mañana del viernes pero sus esquirlas no se pierden en el vacío. ERL cambio de Taiana por Timerman no solo expresa diferencias de estilo. Timerman es un antichavista dentro del gobierno; ha actuado con vehemencia contra las actitudes antisemitas del bolivariano y no se queda callado ni hace cintura en ese tema. Como tampoco ante Irán, un asunto que les exige a los gobierno de la región un manejo sutilísimo para no comprarse un problema ajeno. Taiana, de cuyo peronismo tercerista nadie puede dudar, ha tratado de mantener la neutralidad frente al respaldo de Brasil al programa nuclear descontrolado de Teherán. Timerman es el dueño de las relaciones con los Estados Unidos, país que ve en la Argentina a uno de su mejores amigos en la región, entre otras cosas, porque condena a Irán y al terrorismo que golpeó dos veces al país. Con Timerman en el piso 13º de la Cancillería les costará a los adversarios del gobierno decir en adelante que el gobierno Kirchner es chavista.

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