La idea de un acto que dé comienzo, el 1 de marzo, al período de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña y que a los pocos días se produzca un cambio de gobierno tras la finalización del juicio político a Aníbal Ibarra, comenzó a preocupar a los legisladores de la Ciudad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Especialmente el kirchnerismo, considera que sería poco oportuno que el 1 de marzo Jorge Telerman abra, con el tradicional acto ad hoc y discurso de ocasión, las sesiones ordinarias. Piensan que al poco tiempo, en unos diez días, Telerman, suplente hoy de Ibarra, podría encontrarse pronunciando otro discurso, quizá de asunción del puesto que hoy mantiene en tránsito. O bien, Ibarra de regreso desandaría mucho de lo que puede prometer y anunciar Telerman en un acto que abre el ciclo y que por tradición cuenta con un discurso del Ejecutivo donde se plantean los proyectos y las políticas que se llevarán adelante durante el año.
En medio de la duda, el propio Telerman definió que no hará el discurso de tradición, pero para cumplir con el mandato constitucional presentará el informe respectivo, lo dejará y no lo leerá.
Por cierto, la Constitución impone que el 1 de marzo se dé inicio al período de sesiones ordinarias, pero nada sugiere sobre fiestas y otras materias. Por lo tanto, será atípico en esta ocasión, pero pasará inadvertido el cambio de ciclo, al menos por unos días, ya que cualquiera sea el resultado del juicio político, con seguridad dejará una impronta en la enciclopedia de los porteños, con o sin festejos.
Dejá tu comentario