22 de junio 2004 - 00:00

Temor democrático por un PJ dividido ahora en Diputados

Gobernadores halagados por la ayuda financiera prometida por el presidente Kirchner presionaron a sus legisladores, y así, la Casa Rosada logró 52 adhesiones. Si consigue transformarlas en un subloque del PJ en Diputados, sería superior a los 37 legisladores que hoy tiene el duhaldismo. Adquiriría entonces especial importancia el bloque de 49 diputados del radicalismo para reunir el quórum y en votaciones clave. Como esas adhesiones se logran a través de promesas financieras con fondos públicos, surge el temor por la democracia en el país. Los duhaldistas, para zafar de la presión, votarían la Ley de Responsabilidad Fiscal.

El hecho de que el kirchnerismo logró reunir firmas de 52 diputados en apoyo a su posición contra la provincia de Buenos Aires, en la Ley de Coparticipación, es toda una novedad política. Es cierto que puede reducírsele ese número apenas caiga en algún incumplimiento de la exorbitante suma financiera prometida a cada gobernador para que éstos, a su vez, presionen a sus diputados por el apoyo. Bastaría, por caso, que el Fondo Monetario entrara a escarbar de dónde salió tanta ayuda financiera para el interior del país en 2005, cuando ya el gobierno tiene fuertes vencimientos ese año. Además, el FMI cree que se está aliviando a las provincias con fines de captación política, a costa de los acreedores de bonos en default con una oferta de pago que prácticamente nadie aceptó.

No obstante esa fragilidad, los 52 diputados así reunidos, por ahora, son significativos porque dejaron a 37 duhaldistas en minoría dentro del bloque.

El duhaldismo se enfrenta por primera vez a la posibilidad de perder la hegemonía en la Cámara de Diputados. La provincia de Buenos Aires abrumó siempre por su número de bancas definiendo las votaciones. Pero esta vez Néstor Kirchner está decidido a tener un bloque propio con peso real en base a esos 52 diputados firmantes.

De dividirse la bancada del PJ, entrará en juego una novedad política: Kirchner deberá negociar el quórum y las votaciones con el radicalismo, que cuenta con 49 diputados.

La UCR decidió este año retomar su rol opositor, aunque en esa pelea coincide, a veces, con los «transversales» de Kirchner y otras con el duhaldismo. Por lo pronto, hay 7 radicales bonaerenses que elevarían la presunta fuerza de Duhalde a 44, por no traicionar a la provincia y porque los alfonsinistas (caso Leopoldo Moreau) siguen atados a Duhalde como estuvieron en el golpe bonaerense contra Fernando de la Rúa.

• Presión

La duda no despejada es si los otros 42 diputados radicales también serán presionados por sus gobernadores para acercarse a Kirchner porque la jugada de abrir la canilla de fondos públicos a las provincias es una táctica muy bien estudiada por la Casa Rosada. Al extremo de que en la promesa del reparto de fondos se incluyó a las provincias radicales.

Si se concreta la división del PJ entre duhaldistas y kirchneristas también involucrará el reparto de las autoridades de la Cámara. Mientras los kirchneristas aspiran a sumar a sus filas a duhaldistas más cercanos al gobierno, como José María Díaz Bancalari -hoy titular del bloque, al que proponen para reemplazar a Eduardo Camaño como presidente del cuerpo-, Graciela Camaño, Juan Manuel Urtubey y Jorge Argüello -que junto a Díaz Bancalari subirá al Tango 01 hacia China invitado por Kirchner para profundizar la nueva alianza.

De ellos dicen los seguidores de Duhalde que «fueron a espiar a la Casa Rosada y les gustó lo que vieron», y en el caso de Argüello el propio ex presidente reconoce el pase: «¿Qué es de la vida de Argüello, todavía sigue con Macri o ya lo dejó?», les dijo graciosamente a Camaño y a Alfredo Atanasof hace una semana.

Hay otras implicancias políticas y económicas de la nueva situación en Diputados. Si Kirchner no cumple las promesas a cada uno de los 23 gobernadores, corre el riesgo de que un acercamiento -en la mayoría- sólo por interés al gobierno derive en una feroz oposición enojada con impulso de los mismos gobernadores.

Por otro lado, cumplir esas promesas, con mucho riesgo político por no hacerlo, obliga a Néstor Kirchner a esforzarse más para no aumentar el superávit fiscal destinado a bonistas y organismos internacionales, creando una situación que puede llevar a un enojo del Grupo de los 7 países más poderosos del mundo que podría afectar gravemente la economía del país, ahora con menor crecimiento.

• Esperanzas

También esta división alarma a la democracia en el país porque el gobierno de Kirchner es más que sospechado de una tendencia autoritaria. Siempre tambalea la libertad cuando se captan adhesiones a través del uso de fondos públicos. Si domina también la Casa Rosada, en el Congreso se podría oscurecer esa democracia desde el momento en que tiene ya bajo su dominio: el Poder Ejecutivo; la Corte Suprema; la Procuraduría y de allí los fiscales; el Senado; en gestación la Policía Federal y la Bonaerense, nueva y adicta; decapitadas las Fuerzas Armadas; milicia piquetera propia con los «piqueblandos» de Luis D'Elía; prensa mayoritariamente adicta apretada por la crisis económica y hasta pretende sacarle al radicalismo de Franja Morada el dominio de las 4 universidades nacionales más grandes del país, pese a que los «jóvenes K» universitarios sólo llegan a 50 sobre más de 600 delegados en el reciente Congreso. Prácticamente todo.

Las fuerzas moderadas, los sectores productivos, los no oficialistas del país ¿deberán confiar en un populista como Eduardo Duhalde, al que tampoco querrían, contra el proyecto hegemónico del kirchnerismo? ¿Deberán mirar bien a los piqueteros violadores de la propiedad privada de Raúl Castells por ser casi el único que abiertamente se pronuncia hoy contra el gobierno?. ¿O en Elisa Carrió, perfecta en su defensa de la libertad y la democracia pero sin plan para gobernar y atada a prejuicios económicos?

Pareciera que los argentinos moderados sólo tienen esperanzas en las figuras del centroderecha a poco que éstas entiendan el inmenso campo de votantes que se les abre con sólo defender la democracia, que es un eslogan insuperable. No es cierto que las fuerzas de centroderecha no tengan figuras. Peor está el centroizquierda que sin Néstor Kirchner no tiene quien le tractorice votos. ¿O alguien cree que se votaría con consistencia a Horacio Verbitsky o a Miguel Bonasso o la misma Cristina Kirchner? Sin el actual presidente tendrían que volver a afianzarse en el 10% promedio de Luis Zamora.

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