26 de marzo 2004 - 00:00

"Tengo cosas más importantes que la reunión con gobernadores" (Kirchner)

José Luis Gioja
José Luis Gioja
Néstor Kirchner volvió a castigar ayer a los gobernadores del PJ, a 24 horas del congreso partidario que sesionará, desde las 9, en el predio porteño de Parque Norte. «Tengo preocupaciones más importantes», respondió el Presidente cuando los movileros lo consultaron en San Juan sobre la cumbre peronista de hoy, en lo que no pareció el mensaje más conciliador.

Sobre todo porque se especulaba con la posibilidad de que el santacruceño asistiera al congreso.

Ese órgano tiene previsto consagrar a las nuevas autoridades y encaminar la normalización, en momentos de tensión doméstica, especialmente por la forma en que el gobierno nacional permitió que Hebe de Bonafini vetara a los principales caciques del interior, a la hora de cursar invitaciones al acto de la ESMA por el 28° aniversario del golpe del 24 de marzo.

Anoche, tratando de superarla crisis, en un clima cordial, los jefes del justicialismo se juntaron a cenar en la sede de Matheu 130, en el barrio capitalino de Balvanera. Puntuales, sólo había desembarcado ahí el salteño Juan Carlos Romero, el sanjuanino José Luis Gioja (había pasado gran parte del día con el primer mandatario en su terruño), el pampeano Carlos Verna, el formoseño Gildo Insfrán, el riojano Angel Maza, el jujeño Eduardo Fellner y los senadores Miguel Angel Pichetto (Río Negro) y Ramón Puerta ( Misiones). Romero y Fellner venían de compartir, por la tarde, un encuentro de provincias productoras de hidrocarburos. Más tarde, se los vio allí a Eduardo Camaño y José María Díaz Bancalari, responsables de Diputados y del bloque PJ en ese cuerpo, respectivamente. Finalmente se sumaron José Manuel de la Sota y Felipe Solá.

• Fuerte apoyo

A esa hora de la velada, mientras servían empanadas, el entrerriano Jorge Busti, que se había demorado en una entrevista con Julio De Vido, en compañía de arroceros de la mesopotamia, se inclinó por bajar el tono y subrayar que, del congreso, «saldrá, seguramente, un fuerte apoyo al presidente de la Nación», más allá de los roces todavía no superados.

«No
se trata de echar más leña al fuego», intervino Jorge Obeid en declaraciones radiales. «No creo que haya que escandalizarse porque pensamos distinto. A lo sumo, habrá que debatir sin que ello implique descalificarnos», contemporizó el santafesino. Asado de por medio, Fellner intentaba afianzar sus chances de convertirse en titular del partido, hasta que se elija una cúpula mediante el voto de los afiliados.

Pero resultaba fundamental consultar a
José Manuel de la Sota, quien -con arribo demorado en Matheu-había dejado trascender en los últimos días que tenía dudas sobre acompañar o no la designación de Fellner, a pesar de que el mandatario cordobés, Felipe Solá y Obeid tenían casi garantizados los respectivos cargos de vicepresidentes. Al parecer, De la Sota era el más molesto con Kirchner, quien bendijo a Fellner. Se especuló sobre la variante de que De la Sota -a quien el Presidente habría calificado de «menemista», según un trascendido periodístico pretendiera para sí el timón del PJ.

De la Sota
y otros colegas tienen pensado reivindicar esta mañana en Parque Norte el papel del peronismo, en la lucha contra la última dictadura. Es cierto que al «Gallego» le cae muy mal cada vez que desde Presidencia convocan o elogian a Luis Juez, el transversal intendente de la ciudad de Córdoba.

Otra de las dudas, más allá del enojo particular del mandatario mediterráneo, pasaba por saber hasta qué punto seguía el malestar en el resto de los caudillos del interior. Obviamente, que fuera
Hebe de Bonafini quien los vetara esta misma semana, al prohibirles participar en el acto frente a la ESMA por el 28° aniversario del golpe de 1976, no hizo más que unir a los gobernadores. Tras hacer blanco en Solá, la líder de Madres de Plaza de Mayo acusó a todos ellos de supuesta represión en sus distritos.

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