8 de agosto 2002 - 00:00

¿Todos por afuera?

Al margen de la reunión que varios caciques del PJ realizaron ayer en el Hotel Presidente (ver aparte), en el máximo nivel de dirigentes del PJ comenzó a circular ayer una idea osada, que acaso profundice la crisis que se verifica en ese partido y la extienda a la generalidad del país: la propuesta consiste en que todos los candidatos se aparten de la estructura partidaria y concurran a los comicios de marzo del año próximo bajo el paraguas de distintos partidos «de fantasía», pero con derecho a utilizar todos los símbolos del PJ.

Esta iniciativa fue discutida hasta anoche por al menos tres de los cinco candidatos que se postularon en la interna. Tanto ellos como los demás dirigentes que analizaron la propuesta coinciden en que todos podrían adoptarla menos José Manuel de la Sota: él no querrá abandonar la estructura del PJ y seguirá adelante hacia marzo acompañado por el aparato duhaldista. Precisamente en esto radica el problema.

La idea de abandonar el formato institucional del peronismo obedece, según se discutió hasta anoche, a que son cada vez menos los caciques que consideran posible la realización de una interna equilibrada, limpia. Varios candidatos suponen que Duhalde volcará todo el peso del Estado en favor de De la Sota y que, movilizando recursos públicos y una legión de beneficiarios de los planes sociales del gobierno, lo impondrá en la competencia abierta del 24 de noviembre. A partir de esa premisa, se preguntan: ¿para qué convalidar la maniobra ofreciéndole resistencia? ¿No sería mejor dejar a De la Sota como el candidato formal de una estructura desmovilizada?

• Distorsiones

La mano del duhaldismo movilizando gente (todos miran a la ministra de Trabajo Graciela Camaño, que administra los planes Jefes y Jefas de Hogar y está casada con uno de los mayores expertos en movilización de personas, Luis Barrionuevo) no es el único factor de distorsión que se advierte entre quienes creen que una interna es hoy inviable en el PJ. «¿Quién va a armar la Junta Electoral? ¿Todos los sectores le reconocerán autoridad? ¿Quiénes son los apoderados del partido para operar en la Justicia, los actuales o los que designó Duhalde en el congreso de Lanús?» son las preguntas que justifican la diáspora en distintas fórmulas. La idea prospera en el PJ y promete desatar una crisis superior a la actual en la política: no será gratis que el principal partido del país, actualmente en el gobierno, acuse al Presidente abiertamente de organizar un fraude interno para instalar a su favorito en la Casa Rosada.

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