2 de enero 2004 - 00:00

Transversal, Ibarra sumó amigo de Chacho

Un decreto firmado esta semana por Aníbal Ibarra informó que un socio de Carlos Chacho Alvarez en la cátedra y en la TV, Juan Manuel Abal Medina (h), fue designado como coordinador del Plan Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires. Su función concreta será mediar con las propuestas del Consejo de Planeamiento Estratégico entre el Gobierno de la Ciudad y la Legislatura porteña.

Abal Medina tendrá la nada fácil tarea de articular las diferentes propuestas de las secretarías del Gobierno de la Ciudad con una Legislatura que, en su composición, anticipa una relación oficialismo-oposición, de difícil pronóstico. Más aún, si se piensa que la misión del Consejo de Planeamiento Estratégico será la elaboración de políticas de largo plazo, que incluso comprenderán en el futuro la relación con las aún nonatas alcaldías.

•Integración

Este consejo fue creado por la Ley porteña 310, y su integración se ha repartido entre distintas asociaciones intermedias. Cuatro ejes son sobre los que desarrolla su accionar: el desarrollo humano, el desarrollo económico, la calidad del espacio público y el aspecto institucional. Funciona en forma colegiada, y el plenario es una Asamblea General de organizaciones intermedias integrantes, una mesa ejecutiva que integran 25 representantes elegidos por la Asamblea General y un Comité Asesor Académico, compuesto por profesionales de trayectoria reconocida en sus especialidades.

El presidente del CPE es el jefe de Gobierno, quien nombra al vicepresidente -propuesto por la Asamblea General-, al director ejecutivo -propuesto por el Comité Ejecutivo-y al director de enlace o coordinador, un cargo con rango equivalente al de subsecretario, que es el que ahora ocupará Abal Medina.

Para este doctor en Ciencias Políticas y profesor universitario, egresado de la UBA con medalla de oro y diploma de honor, el gran desafío es incorporar las pautas que se elaboran en la concreción de políticas públicas.

El segundo propósito, fijado junto con Ibarra, es pensar en una Ciudad de Buenos Aires que vaya más allá del límite fijado por la avenida General Paz, lo que los tecnócratas denominan «área metropolitana». Claro que es una pretensión que implica ganarse la bendición del gobierno de la provincia de Buenos Aires, la Legislatura bonaerense y, lo que aparece como el vallado más difícil de sortear, el poder político territorial que ejercen en el Gran Buenos Aires los intendentes municipales. Una agenda a la que habrá que agregarle un proyecto de reforma política que tendrá que pasar, para ser aprobado, por la Legislatura porteña.

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